¿Por qué en Chile las mujeres no se sientan en la barra?

Tootsie se siente sola a la hora de tomar algo

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(cc) strykowski.net

Desde hace muchos años que tengo la sana costumbre de pasar después del trabajo a una fuente de soda cercana a mi oficina a tomar algo. En estas tardes de calor casi siempre opto por una cerveza bien helada. Más al invierno, cambio la cerveza por un Jack Daniels con hielo o un buen pisco sour seco, dependiendo de mi estado de ánimo. Y claro, como voy sola, me instalo en la barra y aprovecho de leer el diario de la tarde que siempre me prestan ahí. Además, los fines de semana, sobre todo los sábados por la tarde, muchas veces cruzo a un bar que queda casi en frente de mi departamento y  me instalo en la barra de éste para acortar el día bebiendo algo en compañía de un buen libro y unos cigarrillos.

¿Saben con cuántas mujeres solas me topo en estas barras? Con ninguna. Cero. Salvo que estén acompañadas de algún hombre o en grupos de damas, la mujer chilena parece que le tiene alergia a sentarse sola en una barra a tomarse un trago. Sean jóvenes universitarias, ejecutivas jóvenes, abuelas encachadas, solteras o casadas; no hay caso. Me da la impresión que no les parece que la barra de un bar sea un buen lugar para una mujer. Raro. ¿No? Al menos a mí me parece extraño.

Más encima, son las mismas mujeres con miedo a sentarse en una barra de bar las que en más de una ocasión me han dado una mirada de aquellas, evidenciando su desaprobación hacia mi actitud. ¿Qué les pasa?, ¿Creen que soy puta y que solo las profesionales se sientan en una barra? Y si fuera puta, ¿No tengo derecho a tomarme un trago?

Mucho se llenan la boca estas mujeres del siglo veintiuno que las cosas en Chile están cambiando para nosotras. Se celebra que tengamos divorcio, se pelea para que de verdad se discuta el tema del aborto y se opina con autoridad sobre la posibilidad de extender el período de postnatal. Todo eso está muy bien y lo apoyo. Sin embargo, me parece que junto a todas estas luchas y derechos, muy merecidos, también tenemos que cambiar el switch y comenzar a comportarnos como lo que queremos ser: mujeres independientes y en igualdad de condiciones frente a los hombres. Por lo mismo, me parece que cosas tan simples como sentarse en una barra de bar deben ser parte de nuestra vida diaria.