Trabajos de Verano: Ni tan terribles

Al final uno no trabaja por placer, sino por plata, pero si pueden ir unidas ambas cosas se hace un verano menos terrible de lo imaginado.

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Los hay de diversos tipos y se encuentran en cualquier lugar del país. Algunos más entretenidos que otros, pero lo cierto es que muchos hemos realizado labores en la época estival, renunciando al descanso y relajo que todos nos merecemos.  Los trabajos de verano siempre han sido una buena opción para aquellos que estudian o para quienes trabajan de marzo hasta diciembre, cosa que los obliga a ahorrar algo de dinero durante el año- una costumbre que el chileno no suele adoptar- o en caso contrario, dedicarse a buscar este tipo de empleos.

Los puestos no suelen cambiar, por lo general están enfocados a personas que no piensan trabajar más de dos meses, estudiantes preferentemente, jóvenes y en algunos casos profesionales de áreas determinadas. No existen trabajos de verano para gerentes, profesores, u otra actividad semejante. No obstante, eso no quiere decir que no sean importantes ni necesarios en la sociedad, pues son el principal objetivo de los desempleados en dicha época.

Hay unos fabulosos, que a muchas nos gustaría o soñamos tener. Uno de esos son los afamados “team de verano” que llenan las playas del país ofreciendo diversión y belleza bajo una marca determinada. El envidiable trabajo consiste en tomar sol en la arena con un bikini (en el caso de las mujeres) que tenga el logo de la empresa que los contrató, entregar productos a los bañistas, y bailar un rato si es que se aburren, mientras que por las noches deben ir a una discoteque de moda a seguir deleitándose con el ambiente veraniego. En total pueden llegar a ganar fácilmente más de 1 millón de pesos al mes, ¿Cómo? Disfrutando el verano y pasándolo mejor que en cualquier oficina de la capital. Bueno, una tampoco puede armarse una idea tan superficial del tema, pues no todo debe ser pasarlo chancho. Me imagino que para las que sufren del SPM es una tortura ir a la playa con treinta y tantos grados de calor y fingir que no les duele nada. Aunque para ser bien sincera, si ganara tal cantidad de dinero, soy capaz de soportar cualquier tipo de dolencia.

Otros trabajos resultan abrumadores, como los reemplazos. No hay trabajo más estresante que aquellos, porque no sólo tienes que aprender a hacer todo lo que hacía la persona que se fue de vacaciones, sino que los demás esperan que lo hagas todo en un día y no preguntes tonteras a cada rato. Lo peor de todo es que  los compañeros de trabajo siempre son medios pesaditos porque según ellos eres una amenaza constante, sobre todo para los que les gusta sacar la vuelta y hacer mal la pega. Esa es la razón por la que no te invitan a sus carretes, no te avisan a que restaurante van a la hora de colación, ni cuándo está de cumpleaños el jefe.  Al menos siempre eres una buena alternativa si es que ocurre algún despido.

La mayoría de las universidades ofrecen trabajos a sus alumnos en la temporada de admisión para que desempeñen diferentes tareas. Se trabaja fuerte durante el periodo de resultados de puntajes, y postulación, pero una vez pasada esa fecha, se vuelve un relajo. Lo mejor de esto es que aprovechas de conocer a estudiantes de otras carreras, lo pasas bien, y el ambiente laboral es grato. Además si todos tus amigos están de vacaciones y estás sola en Santiago, tus nuevos compañeros se transforman en la mejor compañía para ir a tomar una cervecita después de la jornada laboral o los fines de semana.

Si es que por fortuna pudiste salir de Santiago y te encuentras en una zona beneficiada por la calidad de la tierra, puedes llegar a trabajar de temporera.  Hay gente que se dedica ciento por ciento a ello, sin embargo, hay otros que aprovechando que están en un lugar con tales características trabajan cortando racimos de uva u otras frutas en la mañana, para que en la noche gasten todo lo que ganaron en el día. Tengo un amigo que solía hacer eso en Curicó, y aunque la paga no era muy buena, bien le servía para comprar algo para los carretes.

Al final uno no trabaja por placer, sino que por plata, pero si pueden ir unidas ambas cosas se hace un verano menos terrible de lo imaginado.