Copiloto de mujeres

Javier Ramos desestima el mito de que las mujeres manejan mal.

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(cc) taringa.net

Hace algunas semanas leí en este sitio una columna -escrita por una mujer- que defendía a las mujeres de esa noción generalizada (y negativa) que muchos hombres –y hasta algunas mujeres- tienen con respecto a cómo ellas manejan. Reconocía que les gusta hacer varias cosas a la vez, pero argumentaba que, a diferencia de los hombres, ellas son mucho menos distraídas y, por ende, sufren menos accidentes. Como era de esperarse, las mujeres la apoyaron en los comentarios y los hombres todo lo contrario.

Yo creo que esto del manejar bien o mal no tiene nada, pero nada que ver con el género. Tiene que ver con los años de experiencia al volante. Y claro, como acá en Chile –en la gran mayoría de los casos- a los niños se les mete el tema de los autos y la conducción desde la adolescencia, inculcándoseles incluso desde antes de tener la edad legal para manejar el que se suban el auto, lo que al final ayuda a que los varones –incluso siendo jóvenes- acumulen muchos más kilómetros que las mujeres, de la misma edad, detrás del volante.

¿Y qué pasa con las mujeres en Chile? Cuando son pequeñas, en la mayoría de los casos, los padres las hacen jugar con muñecas y juegos de té. Y claro, así, con cero relación con los autos, no le toman importancia a este asunto hasta bien entrada su juventud, casi siempre cuando ya están en la universidad.

Sin embargo, en lo que a mí respecta, casi siempre he estado acompañado de mujeres que son  secas al volante. Y ojo, yo soy bastante experto en todo esto. Porque si bien tengo licencia de conducir, no me gusta manejar. Por lo mismo, mi vida en cuatro ruedas casi siempre ha sido en la modalidad de copiloto, por lo que puedo calificar con total tranquilidad el desempeño de quien está al volante. Y, la verdad, es que no tengo nada que decir en contra de las mujeres conductoras que conozco. Todo lo contrario, conozco a varias secas, como mi madre, mis tías y algunas amigas; que meten chala, conversan, fuman y hasta hablan por teléfono sin distraerse ni por un solo momento. Que no se les pierde el auto en el mall, que hacen dormir a la guagua mientras manejan y hasta son buenas para engrupirse a los pacos cuando las paran en la calle y las quieren multar. ¿Qué tal?

Al final, me parece que esto de las críticas de los hombres sobre la supuesta pésima experticia de las mujeres al volante es solo una generalización machista de los chilenos. Una de tantas, tantas otras.