Royal Holiday: El paraíso está en Angra dos Reis

Una muy buena alternativa para este verano.

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Como les he contado estuve en Brasil hace cerca de un mes donde conocí lugares y personas maravillosas. Pero especialmente un destino fue el que me marcó. Y es que gracias a la gentil invitación de Royal Holiday estuve un día completito en Angra dos Reis disfrutando lo mejor de sus islas paradisíacas.

Este lugar se encuentra a 150 km al sur de Río de Janeiro, en la Bahía de Ilha Grande. Tiene 365 islas e islotes donde conviven una diversidad increíble de peces y flora que enamora. Es realmente un paraíso en la tierra.

Ese día nos tuvimos que levantar muy temprano para aprovechar cada minuto. Nos fuimos en bus desde Río de Janeiro demoramos cerca de dos horas y 30 minutos en llegar, el camino fue largo pero fantástico completamente selvático. Cuando llegamos a Angra tomamos un barco en el que un grupo de músicos tocaban samba con tambor y cavaquinho que amenizaron durante todo el día el hermoso paseo.

El barco zarpó rumbo a tres islas donde hacía sus respectivas paradas para que pudiéramos caminar y conocer la belleza de aquellos parajes maravillosos donde la naturaleza seguía siendo la dueña del espacio. Nos bajábamos del barco de una forma muy particular. Como el barco era muy pesado no podía estar tanto tiempo cerca de la orilla así que teníamos que tirarnos un piquero al mar, me sentí como un pirata. Era todo muy parecido a Piratas del Caribe, pero me faltó Johnny Depp. Nadé mucho y cuando me cansé comencé a flotar de espaldas, con las orejas dentro del agua mirando el cielo azul -fue el único día despejado de todo el viaje- mientras escuchaba el sonido del agua moviéndose y miraba las nubes pensé en lo afortunada que era de estar ahí respirando profundo, tranquila, concentrada en disfrutar, sentí como que me elevaba y volaba por ese lugar mágico. A veces uno le da tanta importancia a los problemas que no se da cuenta de lo bueno de la vida.

Mientras me elevaba a lo más alto del ser, sonó la bocina del barco llamándonos a volver para zarpar a la segunda isla, eso me hizo volver a mí.

Llegamos nuevamente a la segunda parada. Me pasaron un esnórquel y gafas. Me lance al agua, primero trague harta agua, pero después aprendí a usar el aparatito. Fue ahí cuando me encontré de frente con cientos de peses de todos los colores que nadaban en cardumen todos ordenaditos moviendo la colita. Increíble. Así estuve 45 minutos sin sacar la cabeza del agua. A cada movimiento me encontraba con un mundo marino nuevo, lleno de corales, estrellitas de mar vivas caminando por las rocas, jaibas, algas, caracoles. Era toda una gran población que convivía con una armonía abrumarte.

Si vas de viaje a Río de Janeiro no puedes dejas de conocer este hermoso paraíso, existen varias agencias que hacen el tour por precios módicos donde se incluye almuerzo y traslado. Te aseguro que jamás olvidaras la experiencia.