Siempre quise ir a un campamento de verano

Era emocionante imaginar que se conocía a un chico lindo o la idea de ir de excursión.

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Cuando era niña alucinaba viendo en las películas gringas los campamentos de verano. Es que siempre pasaban tantas cosas como diversión a full, amores fugaces, experiencias fantásticas. Además, no me dejaban salir mucho a compartir con otros niños entonces la idea de un campamento era una alternativa muy sexy.

El problema es que en Chile esto prácticamente no existe. No sé por qué si es una súper buena idea para que los papás que trabajan en la temporada estival puedan divertir a sus hijos por lo menos un par de semanas. Creo que sería un súper buen negocio.

Según lo que me han contado mis amigos y familiares más adultos antes se realizaban, para los niños de escasos recursos, las colonias en las parroquias católicas. Y varios me contaron que viajaban a los predios de las iglesias con todo pagado y pasaban días espectaculares junto a otros niños, pero claramente enfocado en el tema religioso, lo que para mí hubiese sido nefasto.

También existen algunas escuelas de verano como UCELANDIA donde los pequeños asisten a diario para divertirse, aprender a nadar, hacer algún deporte y en general actividades que los dejan tan cansados que vuelven a casa sólo a dormir. Pero es bastante caro y además no es lo mismo que un campamento de película gringa.

Claro está que no es la idea ir a un campamento obligado como cuando la familia Addams envió a los hijos a Chipewa donde las canciones estúpidas y rivalidades superficiales son la tónica. Tampoco como el Kamp Krusty donde los niños Simpson pasaron las peores penurias.

Me enteré que la músico Nea Ducci organizó uno buenísimo en Pucón “Summer Camp Estrella Blanca” inspirado en estos campamentos de lo que les cuento, ya que Ducci vivió en EEUU y asistió a un par de ellos. El costo es de 300 mil pesos y no incluye el pasaje en bus. Definitivamente, la inversión es importante ¿qué pasa con los padres de clase media? Esos que trabajan casi todo el verano y que no tienen un gran sueldo para pagar un cheque de seis o siete cifras para que sus hijos pasen un buen verano.

Bueno igual hasta el momento siempre he encontrado alguna forma para pasar temporadas inolvidables y a veces una manguera pegada a un tarrito con orificios puede ser más emocionante que vivir dos meses lejos de casa con otros pequeños demonios.