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¿Qué tipo de amiga eres?

A fin de cuentas, las amigas nos apoyamos siempre.

Estaba leyendo un artículo de una Marie Claire antigua donde hablan de cómo entre amigas nos apoyamos en todo, tan al extremo, que algunas veces hasta apoyamos equivocaciones, confusiones, malas tenidas, malas elecciones de pareja, etc.

Ejemplo: Citaban en este artículo la típica situación de una amiga que llega contando que el tipo que conoció hace dos fines de semana, después de la primera cita, no la ha llamado. Las amigas primero le dicen: “Ay, no te preocupes, ya te llamará, no seas impaciente”. Otras dicen: “Bueno, tú olvídate, y si te llama, hazte la difícil”. Ella se da cuenta que puede que tengan razón y que “la verdad, tampoco me gusta tanto”. De esto último se cuelgan las amigas y empiezan “Entonces olvídate, si no estás ni ahí, chao”. El diálogo al final se transforma en cómo desmembrar al susodicho, para calmar los nervios de esta amiga compungida. No hay nada mejor contra el desamor que el desprecio.

Quizás el pobre galán no había llamado porque no había tenido tiempo. Quién sabe, quizás no llamó porque no quiso y punto, le dio lata, no le gusta tanto la chiquilla, no quiere una relación seria, etc., etc., etc. El punto es que mientras te convenzan las personas que tienen mayor influencia en ti (aka tus mejores amigas) de que el tipo no vale la pena, entonces el mundo está resuelto.

Me la he pasado toda la vida siendo una persona buena gente y que le hace el quite al conflicto. En una artículo pasado me llegó reto por esto, pero bue, soy así y estoy en paz conmigo (o al menos eso quiero). El tema es que no soy caradura para decir las cosas, pero tampoco miento. Soy más bien diplomática, como siempre anuncio. Una amiga me dice: ¿Cómo me queda esto? Si a mí no me gusta como le queda, le diré, “La verdad es que no me gusta tanto ese estilo de ropa, creo que te queda mejor esto otro”. Prefiero cambiar el tono de la respuesta en vez de decir “Creo que te ves mal” o mentir y decir “te ves regia”. Somos demasiado susceptibles en términos de apariencia y mi intención no es embarrarle el autoestima a nadie, pero tampoco mentir ni ser siempre la amiga buena onda, sino más bien intentar dar una respuesta que no engaña, pero que tampoco hiere, y sirve.

Esto no solo se aplica a la ropa. Quizás estoy frivolizando un poco el tema. A fin de cuentas, las amigas nos apoyamos y como el artículo dice, nos decimos que sí a todo, bien fuerte y con hartas ganas, para salir creyéndonos el cuento y pensando que somos capaces de todo. Después de cada junta que logramos coordinar con mis amigas, salgo creyéndome el cuento con escándalo y me dan ganas de arreglarme más, mostrar lo mina que soy, que no necesito a ningún hombre a mi lado para ser bakán y que pase lo que pase, ellas estarán siempre a mi lado. ¿No es eso lo increíble de la amistad?

Siempre y cuando, no se base en mentiras ni en caras sonrientes siempre. Las amigas pueden apoyarte pero al mismo tiempo decirte la verdad sobre algunas cosas que no quieres ver. Hay que saber escuchar cuando el tema no nos gusta o nos incomoda un poco, porque, seamos francos, algunas veces tenemos que escuchar las cosas de otra persona para entenderlas. Hay que tratar de ser sinceros en buena, de apoyar y aprender a decir: “no, esto no es lo mejor para ti” y también de escuchar y entender cuando te lo dicen. Ser buenas amigas a veces también significa enojarse y aprender de los conflictos. Y después celebrar con sushi y champaña (o pizzas y chela) que un desacuerdo no acaba con la amistad, sino que la hace más fuerte.

Promesa de fin de año: ser más amiga de mis amigas, y compartir con ellas mucho más. …Per tutti miei amici…

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