Casi de película: El príncipe que mató a su sirviente

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-Hace un tiempo les habíamos contado de la teleserie que vivió la actriz Gabriela Spanic cuando su asistente personal comenzó a darle veneno a ella y a su familia. Parecía incluso lógico: envidia hacia el patrón, querer un aumento de sueldo, más días de vacaciones… Pero cuando la historia es al revés y son los jefes quienes matan a los subordinados, la cosa se vuelve un poco más paradójica.

Eso es justamente lo que le tocó vivir al nieto del Rey de Arabia Saudí, el Príncipe Saud bin Nasir al Saud, de 34 años, quien mató a su empleado Bandar Abdulaziz, de 32. Y por ese crimen, deberá pagar con cadena perpetua, según lo que decidió un tribunal en Londres el miércoles 20 de octubre.

Con esta imagen, se nos borra absolutamente la idea que Disney nos vendió desde niñas del príncipe azul. Cuando crecimos, muchas nos dimos cuenta que en realidad no existía, era sólo un mito urbano que nos contaron desde que nacimos para que creciéramos pensando en el altar y el traje blanco. Hoy nos damos cuenta de que la realidad es más dura y que hasta los reyes y sus castillos son tan reales como la plebe, a tal punto que en un ataque de histeria son capaces de matar a quien les está sirviendo la sopa.

Algo que tampoco nos muestran los cuentos de hadas son las parejas homosexuales, en cambio los juicios de asesinato sí. Esta semana se supo en el tribunal de Londres que el príncipe y su sirviente mantenían una relación sentimental que podría haber sido el detonante para que el monarca matara al plebeyo en el lujoso Landmark Hotel de la capital inglesa después de un viaje que habían realizado juntos, más el séquito de otros sirvientes, por Praga, Milán, Marraquech y las islas Maldivas.

La prueba que acusó al príncipe fue un video que los mismos empleados de él presentaron ante el tribunal donde se veía al monarca golpeando e insultando al sirviente. Él príncipe negó su homosexualidad, pero los trabajadores del hotel en Londres lo aseguraron y dijeron que incluso flirteaba con los camareros del lugar.

El sirviente se convirtió casi en esclavo del príncipe y éste lo obligaba a mantener una relación sádica. Pero el tema se complicó cuando el príncipe pidió que el juicio fuera a puertas cerradas, porque la homosexualidad es delito en Arabia Saudí.