Los niños terribles que se convierten en estrellas

Cuando la fama los ciega.

-Esta semana supimos que el pequeño y famoso Justin Bieber (16) le pegó a un niño por llamarlo “maricón”. Exagerado ¿no? Así como él, muchos niños terribles se han convertido en estrellas y en las páginas de los diarios más que méritos artísticos, hay escándalos provocados por estos menores.

“Niños terribles” se les llamó a Judy Garland, Corey Haim, Britney Spears, Michael Jackson y muchos más. Estos artistas, que comenzaron sus carreras cuando a penas sabían lo que era cantar y actuar, no tenían idea de qué era la fama y por lo tanto, se les subía a la cabeza.

Hace un tiempo les contamos de los diablillos de Hollywood, esos actores que llegan a filmar de la mano de sus padres y que la gente los ve como unos angelitos, pero que en el fondo son unos tiranos y tienen a quienes los rodean en la palma de la mano. Se convierten en niños mimados por la fama. Ejemplos hay muchos: Haley Joel Osment, Macaulay Culkin, Lindsay Lohan, Christina Ricci, Gary Coleman y Drew Barrymore, entre otros.

Los padres de las celebrities son los más perjudicados al final. Los hijos los demandan por abuso laboral, y en algunos casos tiene razón como Michael Jackson y los terribles ensayos con su padre con el cinturón en la mano, pero quienes reciben el dinero al final son los retoños y los progenitores quedan relegados a segundo plano.

Los hijos no les dan ni un peso de su fortuna porque culpan a los padres de haber perdido su infancia y la verdad es que tiene razón. A qué papá se le ocurre exponer a su hijo desde los cinco años de edad a cámaras y fanáticos desenfrenados, a horarios terribles de grabación, extenuantes conciertos… todo por un par de monedas. Los hijos, cuando ya tienen conciencia de que esos padres los utilizaron para llenarse los bolsillos, recurren a un abogado que defienda su patrimonio y en algunos casos, como el de Macaulay Culkin, les prohíben acercarse a sus hijos.

No es igual para todos, por supuesto. El caso de la madre de Justin, este “adorable” niño que está obligando a toda una generación a vestirse de Emo, está buscando desesperada un abogado que la guíe en los trámites de patrimonio: no quiere perder su plata, pero el pequeño se adelantó y además de pegarle a otros niños, le esconde a su madre los contratos millonarios que firma y ni siquiera la deja leer la biografía que acaba de publicar antes de que salga a la venta.

Una biografía para un niño de apenas 16 años, a veces hacen cosas que resultan insólitas. Qué tanta historia va a tener este menor, más tiene su madre, la señora Mallette, una mujer que fue mamá soltera a los 18 años y que sacó adelante sola a Justin en Canadá y a la que le privan de los millones de este niño cuyo rostro aparece en cuanta revista del corazón existe.