Por un verano sin dietas

Hay gente que se vuelve loca en esta temporada por bajar de peso, hasta les cambia la personalidad.

(cc) Mark A. Vargas

Se viene el verano y como todos los años las dietas y contratos de gimnasios son el tema caliente del momento. Todas se vuelven locas por ser sexis y delgadas, cosa que durante el año no les preocupó. Miro a mis amigas sometidas en súper dietas y brutales rutinas de ejercicio y me pregunto si en realidad no sería mejor relajarse.

Mi mejor amiga está sumida en dietas y “gym”, se toma 5 botellas de agua al día esperando convertirse en una súper modelo en dos meses como que obviamente no ocurrirá antes que se desmaye por tanta sobre exigencia. Hay personas que tienen una contextura gruesa, entonces aunque te sacrifiques siempre serás más bien de huesos grandes -como dice mi abuela-. Entonces, hay luchas que ya están perdidas.

En mi caso, creo que soy una de esas personas con los huesos grandes. Cuando tenía 16 fue mi momento de máxima delgadez. Me sentía bien con 53 kilos pero no tenía mucha fuerza y cuando miro las imágenes ahora veo que estaba como desnutrida. No me gustó.

La amiga de la que les hablé está de mal humor y tan obsesionada con adelgazar que no quiere salir para no tentarse con los canapés y mucho menos el alcohol. Una lástima ya que es tan divertida y chistosa que no entiendo porque prefiere ser flaca a feliz.

Además, somos generalmente las mujeres quienes nos volvemos locas con esta carrera por bajar de peso, pero qué pasa con ellos. Celebran todos los días la llegada de la primavera junto a un buen sándwich y una cerveza y qué decir de los sábados con asado y fútbol. Ellos no sufren presiones sociales sólo disfrutan. Es demasiado injusto, tanto como el asunto de la depilación que da para otro artículo.

Yo opino que este verano nos relajemos, obviamente hay que intentar tener una vida saludable, pero si no tienes el cuerpo de Michelle Pfeiffer en Batman Returns será porque la naturaleza lo quiso así y contra ella no se puede luchar.