¿A qué conciertos irías tú si tuvieras una máquina del tiempo?

¡Uy! Hay tantos para elegir.

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Uff, me he preguntado esto varias veces, especialmente cuando veo conciertos como el de Wembley de Queen, con todo el histrionismo de Freddie Mercury y la genialidad de Brian May. Me hubiera gustado haber sido inglesa en 1986, haber tenido unos 25 años (edad en que empecé a vibrar con Queen, viejona, lo sé) y haber coreado absolutamente todas las canciones.

También me pasa esto con Pink Floyd. Creo que sería lejos la entrada más cara que pagaría para verlos, de nuevo juntos, a Roger Waters y a David Gilmour. Es raro, la verdad es que nunca le he tenido mucha buena a Waters, me defino como una “gilmoreana” completamente y encuentro que se cree el rey absoluto de la música y el ser más talentoso que existe. Quizás lo sea, pero me cae mal porque encuentro que se sabe seco y mira a todos para abajo. Pero dentro de Pink Floyd, toda la pretensión y antipatía se esfuman y a Waters le perdono todo. Todo por verlo junto a su mejor amigo/peor enemigo David Gilmour. Y el momento en que me gustaría estar, a pesar de no ser un concierto, es en su grabación del disco The Dark Side of the Moon en las ruinas de Pompeya. Uff… épico.

Pero lejos, lejos, me gustaría haber estado en Woodstock y haberme despabilado en esa época. Yo creo que pocos de los que fueron pudieron anticipar lo que venía. El otro día vi la película “Taking Woodstock” que salió el año pasado y que muestra cómo nació la iniciativa de congregar muchas bandas de rock en un pueblo poco conocido, bajo el velo del amor libre y de la libertad, y que el evento se convirtió en este magno concierto histórico que quedó para siempre en el inconciente colectivo de la gente.

Igual yo soy bien temerosa de todo, así que quizás no hubiera andado sin ropa entre la gente, o consumiendo cualquier droga que se me pusiera por delante. Hasta el amor libre quizás no lo hubiera practicado tanto. Pero quien sabe, quizás en ese estado de júbilo, con la sexy voz de Jimmy Hendrix de fondo, las inhibiciones desaparecen y el cuerpo y la mente se fusionan, en un frenético baile. Ahora que lo pienso… igual hubiera vivido la experiencia Woodstock a full, drogada por Jimmy, por Janis, por Carlitos Santana y Joe Cocker.

Queen, Pink Floyd y Woodstock están en ese grupo de sueños imposibles… junto con tener una cita con Yves Montand, una aventura con James Dean, ver cantar a Edith Piaff en un teatro de mala muerte en París y tratar de enamorar a Gustavo Adolfo Bécquer.

¿Y tú, a qué conciertos irías si pudieras viajar en el tiempo?