¿Cambiamos? o ¿no cambiamos?

Cambiamos producto de las relaciones dinámicas.

Muchas veces he reflexionado entorno a la pregunta ¿cambiamos?, si es así, ¿cómo cambiamos? No es una novedad que las situaciones fuertes que nos pasan en la vida son las que nos hacen cambiar o más bien modificar algunos aspectos, de acuerdo y en concordancia con nuestra estructura de personalidad. Modelamos elementos, pero en lo medular (estructural) no cambiamos.

A partir de pautas interacciónales vamos modificando aspectos en virtud de la adaptación, producto de cambios en nuestra vida. Estos cambios pueden ser resultados de crisis normativas como adolescencia, crisis de la mitad de la vida, o resultado de situaciones en nuestras relaciones más cercanas de amistad, pareja o familia. La explicación del cambio que da la teoría cibernética tiene relación con como los sistemas (familia, pareja, amigos, entre otros) se adaptan una vez se modifican las pauta de interacción.

Cuando algo se transforma en nuestras relaciones esto afecta a todos los miembros del sistema de relaciones. El sistema va tender a mantener las mismas pautas de interacción a pesar del cambio, lo que va agudizar la sintomatología ya que las pautas van a estar desadaptadas al nuevo contexto, si el sistema comienza a adaptarse creando nuevas pautas de relación de acuerdo al nuevo contexto este se adaptará y superará la “crisis”, si no las pautas se rigidizarán y el síntoma aumentará.

Por ejemplo , una persona le es infiel a su pareja estable, esta se entera, las pautas internacionales antes de la infidelidad respondían a la confianza, lealtad y compañerismo, al ocurrir este hecho que perturba el sistema estas pautas ya no son contextuales, pero van a tender a permanecer ya que son las que determinan la dinámica relacional de esa pareja.

Puede pasar que se trate de restablecer la confianza a través de el perdón y que ambos tengan la disposición de olvidar lo que paso, lo más seguro es que a pesar de las intenciones, el que fue engañado comience a insegurisarse y celar al otro, lo que sería un síntoma que si se mantiene los llevaría al desgastar o terminar la relación. Por el contrario, si luego de la infidelidad deciden darse un tiempo (es cambiar las pautas de interacción) y pensar el para que de la infidelidad y que es lo que quiere cada uno, probablemente cuando se reencuentren tengan más posibilidades adaptarse a lo sucedido encontrando otras pautas interacciónales que reemplacen las que no sirven. Las pautas y síntomas pueden variar en infinidades de acuerdo al sistema y a las creencias de cada familia, pareja o grupo, el anterior es solo un ejemplo para acercar una explicación psicológica de como cambiamos.

Cambiamos producto de las relaciones dinámicas, por lo que cuando nos relacionamos con a otro siempre tenemos la oportunidad de cambiar ciertas pautas que se rigidizan. La mantención de estas pautas rígidas son las que contribuyen a sufrir, porque ya no nos sirven para adaptarnos.