Michelle a la ONU: el golazo del Bicentenario

Hoy asumió su nuevo cargo en la ONU.

No podía terminar su estrellato aprisionada en esa camisa de fuerza que llevan todos los ex –presidente. Con una popularidad que cualquiera se la quisiera antes de jubilar (o convertirse en marca como decían algunos), Michelle Bachelet volvió a volar alto con su reciente nombramiento como Directora de ONU-Mujeres.

La nueva Entidad para la Igualdad entre los Géneros fue creada por la Asamblea General el pasado 2 de julio, y comenzará a operar en enero de 2011. Michelle Bachelet será su primera Presidenta.

El cargo parece idóneo para una mujer que brilló como máxima mandataria de nuestro país; hizo historia al encarnar y difundir la igualdad y paridad de géneros; luchó por los derechos y la calidad de vida de miles de mujeres a través de un sinnúmero de iniciativas, como la regulación del horario de las vendedoras del mall y la proliferación de salas cunas.

A partir de ahora esa vendedora santiaguina no será la única agradecida con Michelle Bachelet. En su calidad de guardiana mundial de los derechos de todas las mujeres del mundo, ella y un equipo de 500 personas a su cargo, tendrán un trabajo tan insondable como el globo terráqueo.

Michelle Bachelet se va a vivir a Manhattan, pero el mundo que supervisará no es precisamente Manhattan, con mujeres autosuficientes, que ganan tanto o más que los hombres y consumen en igual proporción zapatos y derechos. En Asia, Africa y el Medio Oriente, muchas mujeres apenas tienen acceso a un vaso de agua. Y de ellas, Michelle será la Presidenta.

Sólo algunos ejemplos de su futura agenda laboral en Naciones Unidas. Garantizar la escolarización de niñas en Bangladesh a fin de que no terminen casadas en contra la propia voluntad. Levantar la alarma cuando una iraní “infiel a su marido” sea sentenciada a muerte por lapidación. Reducir los cortes y mutilaciones genitales de adolescentes en diversos países africanos que ven en el placer femenino como un pecado. Luchar por más cuotas de género en los parlamentos de América Latina, uno de los más atrasados en la materia. Combatir la prostitución infantil en la India. Romper la brecha salarial en China. Etc. Etc.

Dicen que sobre su nuevo escritorio en Nueva York la espera una columna de problemas pendientes llamados “millenium goals”.

Si la llegada de Michelle Bachelet a la ONU no es el golazo de este Bicentenario, permítanme declararme en huelga de hambre de empanadas.