El terror al desabastecimiento en Chile

La gente se vuelve loca comprando provisiones para dos semanas y las fiestas duran cuatro días.

(cc) Steve Crane

Sólo faltan dos días para que comience la gran fiesta del Bicentenario y la locura ya está desatada. Además, de organizar paseos a la playa o a las fondas de Calera de Tango, entre otras, hay que tener en cuenta los asados familiares digo asados porque con cuatro días de celebración calculo que por familia del estrato social que sea por lo menos se realizarán dos asados. El asunto es que con la ley de los feriados irrenunciables para los trabajadores del comercio como supermercados, malls, entre otros, quienes pretenden celebrar estas Fiestas Patrias como corresponde se han vuelto locos comprando, como si el mundo se fuera a acabar.

En el supermercado que está cerca de mi casa se ve a los reponedores ojerosos y cansados reponiendo los productos que se terminan en las góndolas prácticamente al mismo tiempo que la gente los saca. Las bandejas de carne se las llevan como pan caliente. Y que decir de las botellas de alcohol.

Un empresario tuvo tanto miedo de perder ventas que incluso tendrá abiertos sus locales comerciales durante 58 horas seguidas. Aunque algunos creamos que es una locura otros suspiran de tranquilidad por la medida. Y las señoras fanáticas y aburridas que su única entretención se encuentra en los malls deben estar preparándose para asistir a las ventas nocturnas, algunas ni siquiera compran es el simple placer de ver productos en sus exhibidores, durante horas, días, meses.

El comercio estará cerrado durante cuatro días y todos están comprando como para dos semanas y a mitad de mes, ¿cómo estarán los presupuestos familiares con tanto gasto? Pero la gente como que se vuelve loca y no les importa nada, es que el terror que se le tiene al desabastecimiento en nuestro país es increíble. Probablemente este miedo a la falta de productos alimenticios proviene de lo que muchos chilenos vivieron en los últimos años del gobierno de la Unidad Popular. Y cada vez que el fantasma delas colas y desabastecimiento aparece todos se ponen pálidos y son capaces de todo por conseguir pertrechos que en realidad no necesitan en tantas cantidades.

Es cosa de recordar lo que ocurrió para el terremoto del 27 de febrero, cuando cientos de personas saqueaban los supermercados y negocios, algunos aprovechándose de la situación y otros realmente asustados. O para las elecciones, cuando la ley seca que dura no más de 24 horas, provoca la compra compulsiva de todo tipo de alcoholes.

Creo que lo importante es saber prever con anticipación este tipo de molestias y lo principal es que no vale la pena pelearse en las filas de lo supermercados, si estás comprando tarde hay que aguantarse no más.