Ellas son enemigas de la pastillita azul

No quieren que sus maridos tomen Viagra.

(cc) Flickr.com/The Gifted Photographer

-Sí, así como lo leen: mujeres sobre 50 años que no quieren que sus maridos tomen Viagra porque la vida sexual que tenían antes de la menopausia, la dejaron en el cajón de los recuerdos. Justifican esta posición tan drástica a través de miedos, mitos y excusas. ¿Por qué no quieren revivir la sexualidad?

Hay mujeres menopáusicas que creen que al entrar en esta etapa de la vida, ya no pueden tener más relaciones sexuales con el marido o la pareja, bajo un razonamiento infundado y miope, piensan que no lo merecen o que ya no lo necesitan porque “no están en la flor de la vida”. Falso, siempre podemos estar en la punta de la ola independiente de la edad que tengamos, es cuestión de actitud.

Como ellas ya no quieren intimidad, una solución a la disfunción eréctil de la pareja se convierte en la pesadilla que jamás pensaron que llegaría, entonces emprenden una campaña anti Sildenafil (Viagra, nombre de la marca más conocida), la pastillita capaz de levantar cuerpos caídos y de mantenerlos arriba.

Mitos y excusas típicas que usan para esconder sus miedos:

“Te va a hacer mal para el corazón y yo quiero a un hombre sano”, es tal vez una de las frases más usadas por estas señoras. Eso es falso, la relación sexual es ejercicio y si no tienen problemas cardíacos, ni llegan cansados al segundo piso cuando suben la escalera, entonces no tendrían por qué morir en el intento, terminarán más agitados, pero no muertos.

Mirar el tema a esta edad, quizá, resulta incomprensible: “¿Cómo no quieren tener relaciones cuando ya no hay riesgos de embarazo y se conocen de toda la vida?”. La respuesta es simple. Por la caída de los niveles hormonales las mujeres pierden la lubricación y por lo tanto hay dolor en el coito. Ella, en lugar de enfrentar eso y recurrir al ginecólogo para que les recomiende algún gel lubricante, prefieren esconder su situación y mentirle al marido diciéndole que “para la sexualidad ya estamos grandes”.

Otra razón que usan para que el marido no compre Viagra es atacar la emocionalidad de éste diciéndole: “¿Ya no te excito tanto que tienes que recurrir a la pastillita para estar juntos?”. Un golpe bajo de ellas a la autoestima de ellos. Otra fórmula que utilizan es decirle que quienes compran Viagra es porque le están poniendo los cuernos a la pareja, “¿por qué te interesa tanto recuperar tu potencial sexual? ¿Tienes a otra?”. De esa forma ellas mantienen el control, porque no hay ninguna mujer que esté más segura de la fidelidad de su esposo que aquellas cuya pareja tiene alguna disfunción.

Hay otras que aprovechan esta etapa para liberarse de años de relaciones sexuales que se limitaban sólo a la penetración y en las que la fantasía no tenía cabida. También pasa porque durante el climaterio las mujeres se ponen más tristes y se deprimen un poco más, pierden las ganas de vivir y algunas sienten que no pueden estar más viejas.

Acepto que no quieran tener más relaciones, al final es decisión de cada una, pero que se sientan viejas jamás. Aumentar los años, las arrugas y las canas, no significa para nada dejar de vivir, al contrario. Esa edad tiene tantos beneficios como los 20 años: pueden hacer lo que se les ocurra, ya no tienen hijos que criar, ni marido que cuidar, muchas jubilaron entonces pueden emprender viajes o negocios propios, dedicarse a lo que siempre quisieron sin miedos ni preocupaciones por ir a buscar a los niños al colegio, por dejar el trabajo listo en la oficina, por el almuerzo con la familia del marido… Como dije antes, la juventud es sólo cuestión de actitud.