Condenemos el abuso

Fernanda Figueroa apoya a Sakineh Hastían, la mujer acusada de adulterio.

Sakineh

Me considero una persona relativamente tolerante. Digo “relativamente” porque cuando ando con los monos, odio absolutamente a todo el mundo por igual. Pero en general, en mi estado natural livianito de sangre, no tengo nada en contra de la gente que es distinta a mí. Me gusta que exista la diferencia, y me gusta conocer gente de distintas partes, que tienen ideas del mundo opuestas a mí. No me molestan las diferencias políticas ni religiosas. Creo fuertemente en el derecho de cualquier persona para vivir su vida como le plazca.

Y en este camino, me encuentro con realidades tan opuestas como sucede al otro lado del mundo. He tenido sentimientos encontrados respecto a la religión musulmana, sobre todo por su fuerte opresión hacia las mujeres. Pero por otro lado, también sentía que así como en occidente somos “esclavas” de las tendencias de la moda, de la cirugía estética y de la apariencia, allá también son esclavas, pero de esconderse. Al menos acá podemos elegir y eso siempre lo he agradecido. No hay nada peor que estar privado de libertad.

Me acuerdo cuando vi por primera vez “Persépolis”. Esta película nace del cómic homónimo de Marjane Satrapi, historietista nacida en iraní que impresionó al mundo con esta historieta biográfica, que a veces parece infantil y otras, tan cruda que hace doler el alma. Creo que nadie puede saber realmente lo que es ser una mujer joven e idealista en medio oriente, pero después de ver esta película me hice una idea bastante clara.

En estos días la noticia que impacta al mundo es sobre Sakineh Hastían, una mujer que ha sido acusada de adulterio, castigada duramente y ahora condenada a morir lapidada, lo que significa que la gente le lanzará piedras hasta matarla. Es horroroso saber que en otras partes del mundo, las personas sean capaces de considerar este tipo de castigos, pero más horroroso es que sea por crímenes tan absurdos como el adulterio. ¡Qué tiene que meterse la justicia en esto! Para empeorar la situación, se le ha impuesto otro castigo, de 99 latigazos por supuestamente, aparecer en The Times sin la burka (pañuelo que tapa el pelo) por promover la indecencia… y más encima, no es ni ella la que aparece en la foto… terrible.

Existe un sitio en Internet, freesakineh, en donde se puede apoyar a Sakineh y quizás, con la fuerza de de todos, podamos impedir que sigan cometiéndose estos crímenes. Algún buen día, se darán cuenta de que la crueldad existe y que la ejercen ellos con sus propias manos, y se detendrán porque la culpa invadirá sus almas. Hasta que eso no ocurra, todo el resto del mundo debe actuar.