Qué nos hace distintos

¿Qué don tienes tú?

(cc) Flickr.com/島人

Siempre he pensado que cada persona tiene algo, alguna cosa, que lo hace especial. No todos son tan afortunados como para encontrarlo, y algunos al no tener el interés suficiente, lo desaprovechan.

Para el resto que sí ha podido darse cuenta de que tienen algo distinto, algo especial, o alguna facilidad destacable sobre el resto, ¡qué fortuna!

Existen tantas habilidades distintas como personalidades. Las más comunes son las de corriente artística, como pintura, dibujo, música, escultura, prosa y poesía. Yo siento que pertenezco un poco al lado narrativo, y arisco el lomo cada vez que alguien osa criticar o desmerecer mi estilo. ¡Es mío, al que no le guste, que se aguante!

Otras habilidades son de temas más concretos. Por ejemplo, existen aquellas personas que tienen especial facilidad para cocinar, y se convierten en excelentes chefs, como carrera profesional, o como hobbie. El arte de la cocina (que quizás debería ser tan “artística” como pintar o escribir) no la tienen todas las personas, y existen extremos entre todos nosotros, como los que pueden preparar comidas sofisticadas con ingredientes sencillos, o aquellos que teniendo todos los componentes, todos los materiales, la cocina más moderna y la olla más cara, no pueden hacer ni un huevo.

La cocina quizás se relaciona también con los que diseñan ropa, decoran casas, hacen paisajismo, incluso aquellos que hacen perfumes. Creo que todos juntan “ingredientes” y crean, de cero, una obra. El resultado se puede apreciar de distintas maneras, algunos prueban, otros huelen, otros miran. Pero cada persona tuvo el especial don de crear.

Existen también las habilidades físicas, como ser buen deportista, ser bueno para correr, esquiar (como me gustaría a mí ser buena para esquiar), hacer ballet o gimnasias artísticas, yoga, etc. No todos podemos, no todos tenemos esa facilidad, y aquellos que sí la tienen, ¡aprovéchenla! No debo ser yo sola la que siente envidia sana por los que salen a trotar todos los días sin morir ahogados.

Seguro me deben faltar montones. Como los que son buenos matemáticos, secos doctores, buenos abogados, grossos arquitectos. Descubrir para qué eres bueno, y más encima si es algo que disfrutas, hace de tu vida profesional un placer.

Por último, pero sin desmerecer, también existen personas que tienen habilidades más por el lado espiritual y psicológico. ¿No creen que es un gran don poder escuchar, pero realmente escuchar? O aquellos que saben dar consejos, que entregan paz a través de sus palabras, o incluso, con sólo el hecho de estar cerca, te hacen sentir bien. Esta capacidad de poder entregar calma al resto creo que es muy destacable, sobre todo cuando varias horas al día, no recibimos más que estrés, ruido, miradas feas, contaminación, imágenes choqueantes en las noticias, crónicas lamentables, y ejemplos clásicos de maldad. Llámenlo karma, llámenlo aura, pero de que existe, existe.

Sea cual sea tu don, te invito a descubrirlo. Todos tenemos algo. ¿Sabes cuál es el tuyo?