10 excusas femeninas que no fallan ¿Las han usado alguna vez?

Cuando recurrimos a lo que sea para evitarlos o por un poco de atención.

(cc) Flickr.com/Carlos Aguilera

Con excusas no me refiero sólo a “engaños” para no salir con quien nos ronda, sino también a frases que le decimos al otro cuando queremos “acción”. Las más típicas son:

¿Cómo no lo voy a aceptar en Facebook si él me envió la solicitud de amistad? Excusa barata, lo aceptamos sólo porque es un “posible candidato” a algo más. Perfectamente “ignoramos” la solicitud de la tienda de calcetines y la del tipo que encontramos feo.

Me duele la cabeza. Convertida en un clásico de la mentira. Es cierto que siempre hay analgésicos, pero tengo que reconocer que a veces es cierto que duele mucho.

Me siento pésimo. Igual que el dolor de cabeza, siempre se puede solucionar con alguna pastilla y un poco de voluntad.

No eres tú, soy yo. Vale para ambos sexos y es también una de las clásicas. Aparece en la literatura y en las películas y a la mayoría nos ha pasado alguna vez (que nos dicen o que nosotros vemos diciendo esas palabras que juramos nunca ocuparíamos por “baratas”).

No estoy preparada para encarar una relación seria. Esta se hace común cuando no sabemos cómo sacarnos al tipo de encima. Le decimos eso y a la semana aparecemos muy de novias con el que sí nos interesaba, pobre hombre.

No puedo salir, se me enfermó el perro. Ni siquiera tenemos perro.

No salgo con gente del trabajo. Esta, más que excusa, es precaución. No es bueno mezclar las responsabilidades con el amor, nunca salen muy bien las cosas cuando tienes que ver al tipo todo el día, todos los días.

Fui al dentista y no puedo ni hablar. Como si nos sacaran muelas cada vez que vamos al odontólogo.

Te quiero como amigo. Otra clásica. ¿Quién no la ha aplicado alguna vez?

Y la última, tengo novio o estoy saliendo con alguien. Ese sujeto invisible que nos inventamos para evitar cualquier tipo de relación con quien nos persigue.