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El instructivo que no fue

Mº José comenta el bullado instructivo de la Intendencia de Coquimbo que duró menos que un Candy.

Frontis de Intendencia de Coquimbo, verano del 2011, 8 am, 33 grados (a la sombra)

Dos compañeras de trabajo se encuentran en las escaleras de la Intendencia, como de costumbre. De pronto una se queda mirando a la otra con cara de preocupación.

-¡Susana! Cómo se te ocurre…
-¿Qué?
-¿Cómo? ¡Andai con polerita sin mangas y mini!
-P….la..h….se me había olvidado. ¿Tenis un chaleco y unas medias que me prestís?

Esta conversación no sería un mal chiste si la Intendencia de Coquimbo hubiera seguido con su cruzada opus-fashion. El instructivo regional repartido a sus empleados–este parece ser el gobierno de los instructivos equivocados- prohibía, entre otras cosas, el uso de ropa casual en el trabajo, fumar al frente del edificio, llevar pic nic a la oficina, y conectarse a lun.com, lo que causó indignación y risa a cuatro patas en Internet y en los medios de comunicación más tradicionales.

El eco público fue tal que (por suerte) ya podemos hablar en pasado de la famosa circular inquisitoria. Ayer la Intendencia retiró el papelito y la botó a la basura junto a otros “errores” memorables de este semestre, como la polémica Enciclopedia del Sexo y la minuta del Sernam sobre la abstinencia sexual.

El párrafo más escandaloso y sexista del instructivo decía: “En el caso de las mujeres, que no se utilicen faldas que sean demasiado cortas, calzas y poleras con pabilos o straples. Es decir, no pueden mostrar los hombros. Asimismo, también se prohíbe expresamente el dejar la espalda descubierta, aunque sea en época de verano”.

Les faltó dictaminar el uso obligatorio del velo. La verdad es que cualquier comentario que uno pueda hacer sobre este nuevo impasse valórico-costumbrista del gobierno regional de turno es de por sí pictórico y ni siquiera da para el debate. La única vez que alguien me prohibió el ingreso a un lugar por tener los hombros al descubierto fue en el Vaticano, en Roma. Y desistí. Como mujer no veo a Satanás en un hombro ni en una rodilla. Y si Dios o mi jefe se siente ofendido por mi cuerpo, es su problema.

Torpe. Anacrónico. Freak. Sesentero. Mal. Autoritario. Las palabras sobran para iluminar el sinsentido de lo sucedido. Las risas son bienvenidas. Coquimbo, puerto principal de la buena vida y sus excesos, ya celebra la superventas de minifaldas y straples en el comercio. El próximo desfile de moda Vanguardia en Chile debería ser en los pasillos de la Intendencia, qué duda cabe.

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