Un libro: “Sexo… ¡¿y ahora qué hago?!” (zonas erógenas por descubrir)

Un texto para aquellos que quieren aprender nuevas caricias.

(cc) Flickr.com/That Guy Who's Going Places

-Alessandra Rampolla es la sexóloga y autora de este libro que explica cómo podemos acercarnos a nuestra pareja dejando de lado los genitales. Ella propone otras zonas erógenas que estimulan mejor porque se llega a ellas a través de las caricias. En el texto dice que las posibilidades son infinitas y que lo más importante es descubrirlas juntos.

Besar y/o tocar los pies estimula.

Hacer cariño en la parte interna de los muslos es sumamente erótico.

La zona que está entre los genitales y el ano (perineo) es muy erógena y se puede estimular con caricias o la boca.

La estimulación del ano es fuente casi segura de orgasmos.

Una zona que funciona muy bien es la parte baja de la espalda.

Subir o bajar a lo largo de la columna vertebral también estimula porque a sus costados hay nervios que se pueden estimular con los dedos o en forma oral.

Poner los dedos del otro o los tuyos en la boca excita a varios.

Acariciar suavemente las axilas ayuda mucho.

A la parte interna del antebrazo también le puedes pasar tus dedos suavemente.

Por supuesto que la boca y la lengua, son muy importantes.

Cuando tu pareja esté con los párpados cerrado, dales besos suaves porque la estimulación de los músculos parasimpáticos de esa zona relajan y ayudan a tener una relación más sensible.

La parte de atrás de las orejas y el pabellón auricular aumentan la sensibilidad a medida que sube la excitación. Lo mismo pasa con el cuello, la nuca y los hombros.

Hacer caricias en la Cabeza y el cuero cabelludo relajan y hacen que alejemos cualquier tipo de tensión previa.

“Acariciar es una arte. A través de las caricias la mayor parte de las personas logra su mayor excitación sexual, imprescindible para una buena base orgásmica”, dice Alessandra Rampolla en el texto.