Hombres cambiantes e histéricos

Esos tipos que no se comprometen, pero que buscan incesantemente depender de alguien más.

(cc) Flickr.com/YamilGonzales

-¿Quiénes son estos tipos que cambian de parecer cada cinco minutos, que nos prometen citas que nunca cumplen, que son unos galanes seductores y que al final del día escapan porque no son capaces de enfrentarnos? ¿Te suenan de alguna parte? Son los hombres histéricos.

Son unos donjuanes que se jactan de su vida social y sus “conquistas”, pero al final del día no concretan nada, son celosos, no te devuelven las llamadas, se encierran en sus caprichos y necesitan permanentemente atención. Pero esa preocupación no es recíproca porque después te dicen “yo no te prometí nada”.

Su humor es totalmente cambiante y se amoldan a los demás para obtener beneficios, por eso mismo creen tener una capacidad especial que el resto no posee (sumamente egocéntricos), según ellos. Son cualidades que nadie más ve. Además piensan que dan mucho amor, pero es sólo una máscara, esos no son afectos reales, es un asunto teatral y sus parejas están siempre insatisfechas. Eso se refleja perfecto en la vida sexual de estos sujetos:

Tienen conductas que favorecen las disfunciones por su extremada preocupación por el rendimiento sexual, la torpeza del juego previo, no tienen sensaciones eróticas, etc. Son “mucho ruido y pocas nueces” porque se lanzan infinidad de flores, pero no cumplen con nada de lo que prometen y no se saben mover en la intimidad. El punto clave para que las mujeres crean esto, antes de comprobar que todo era una farsa, es el cuerpo.

Por supuesto que no existen histéricos con mal cuerpo. Son espectaculares, como un bomboy, pero ese abrigo sólo les sirve de pantalla para llamar la atención. Lo trabajan mucho porque son unos inseguros que necesitan una cubierta que los cuide. El punto de conflicto entre sus cuerpos espectaculares y su realidad interior, la descubrimos cuando el tipo trata de acercarse: son dependientes, necesitan a los otros para sentirse seguros, seducen a quien se les cruce, no se comprometen, se aburren muy fácil y son impredecibles.

Su mayor miedo es a la pérdida del amor, por eso son tan dependientes del resto.