Día del niño con padres separados

Los niños sufren cuando no pueden pasar el día con ambos padres.

(cc) Flickr.com/Tonymadrid Photography

-El domingo ocho de agosto se celebra el día del niño. Ocasión que, igual a la navidad, el año nuevo, las vacaciones o los cumpleaños de los primos, se convierte en una complicación para los padres divorciados.

El tema va más allá de la pregunta ¿con quién pasan ese día? Pasa por un asunto de inseguridad de los niños en la elección. El miedo que les genera tomar la decisión está acrecentado cuando la separación fue en malos términos o si alguno de los padres (o los dos) hablan mal del otro. Ahí aparecen los conflictos del tipo “qué es mi mamá para mi papá” (y viceversa) y en estas fechas la pena e incomodidad de esa situación, aumenta. No saben con quién irse porque tienen que decidir entre las dos personas que más los quieren y piensan que el “rechazado” se va a enojar. Por eso cuando son muy pequeños la decisión de quién se los llevará el domingo es de los padres.

El conflicto interno que tienen los hijos se debe a que siguen viendo a sus progenitores como una pareja de padres, entonces si los escuchan pelear no sabrán luego cómo reaccionar ante el “malo”. Es trabajo de los papás llevarse bien, o al menos aparentar hacerlo, frente a los menores para que se genere un clima de confianza y respeto mutuo. Si logran una buena relación incluso pueden dividirse el día del niño (o la situación que sea) entre los dos, así los hijos podrán disfrutar de los dos sin tener que pasar por las disyuntivas.

Es difícil compartir un día del niño con padres divorciados, porque no sólo está en juego el hijo, sino que también los egos del ex matrimonio, querrán ellos ser los elegidos y le demostrarán eso a los hijos aun que manejen la situación en forma muy sutil. Por eso si los padres determinan qué decirle al hijo y cumplen con los encuentros, la situación es menos traumática y así el pequeño no se sentirá el responsable de la ruptura y verá que, a pesar del fracaso de pareja, él sigue siendo el proyecto en común de sus papás y que el cariño nunca estará en juego.