Las mujeres que ven pornografía

Hoy más féminas ven porno, pero en los 70′ las actrices de estas cintas negaban su participación.

(cc) Flickr.com/Chewbacka

-Que la pornografía es sólo cosa de hombres es una mentira. Las mujeres cada día visitan más páginas de porno por Internet, incluso en sus trabajos y casi alcanzan en porcentaje a los “machos”. Eso ha hecho que Hugh Hefner y sus conejitas Playboy estén principalmente relegados a consultas médicas, acompañadas de un vaso plástico y a la espera de manos masculinas que las tomen para hacerse una espermiogénesis, examen que determina cómo están los espermios cuando hay problemas de fertilidad.

En Estados Unidos hay 40 millones de usuarios que miran porno y el 33% son mujeres y de ellas el 13% mira en el trabajo (el 20% de los hombres lo hace en horario laboral). La fascinación por mirar gente desnuda en la red comienza a los once años, en promedio y el día que tienen más visitas estos sitios es el domingo, según un estudio de la Online MBA, tal vez porque el último día de la semana no hay mucho por hacer, por algo es una de las palabras más buscada en la Web y un formato con muchas descargas (25% de las búsquedas y el 35% de las descargas). Cada un segundo hay 28.258 personas que están mirando gente desnuda en la red, de esos el 70% son hombres entre 17 y 24 años.

Que las mujeres se hayan sacado los tabúes acerca del porno y ahora se atrevan más a disfrutar de una foto que les puede provocar placer, tiene que ver con el cambio en los tiempos: ahora la mujer se da permiso para vivir mejor su sexualidad porque se intercambiaron los roles y ellas se meten en este mundo dominado por los hombres (y casi exclusivo de ellos) durante tanto tiempo. Y es que finalmente todo suma para fortalecer el vínculo con la pareja y si la pornografía sirve, entonces no debería haber ningún problema con mirar.

Pero no siempre fue así, en los 70′ la cosa era muy distinta en Estados Unidos: la sociedad completa rechazaba este tipo de películas y las actrices que las protagonizaban negaban sus papeles. Una vez vi un documental que relataba lo que había sucedido durante la filmación, el estreno y el “después” con una de las películas pornográficas más famosas de todos los tiempos “Garganta profunda” (1972). Linda Lovelace, la protagonista y ex prostituta, era una actriz que había hecho varias películas del estilo y que se avergonzó de su rol porno cuando estrenaron la cinta porque los sectores conservadores e integristas, pertenecientes a la administración de Richard Nixon, vieron la película y se espantaron.

La cinta llegó a los cines comerciales tras su éxito en los clandestinos. Así las autoridades y la prensa se enteraron y comenzaron a perseguir a Linda, quien negó siempre su participación en la filmación, a pesar de las imágenes que la mostraban como una mujer que había perdido el deseo sexual hasta que su sexólogo le decía que tenía el clítoris en la garganta (de ahí el nombre, claro). El acoso de la gente llegó a tal extremo que su co protagonista, Harry Reems, fue encarcelado durante cinco años por su participación. Él había llegado como asistente de iluminación y le ofrecieron el papel por 100 dólares después de que el protagonista abandonó el rodaje.

Pero las campañas por “esconder” la cinta fueron totalmente en vano porque la gente (un poco por el morbo y por lo difundida de la película) iba en masa a los cines. Linda así se hizo más conocida todavía y 1973 se transformó en activista antiporno y entró a las filas del feminismo radical después de denunciar a su marido de obligarla a actuar y a ejercer la prostitución. A tal punto llegó su vergüenza por la pornografía que fue a declarar a la Comisión del Congreso de E.E.U.U. que investigaba el mundo porno por orden del presidente Ronald Reagan. Murió en 2002 a los 53 años.

Mucho rechazo infundado, creo yo. Debió asumir su papel en la historia. Al menos hoy las mujeres se atreven a decir que ven pornografía para contribuir a la relación con la pareja o por simple placer.