Potage Saint Germain

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Una enérgica santiaguina, madre de 3 niños y microempresaria se sintió tan inspirada con la película Julia & Julie que decidió atreverse con un desafío similar, es así como nace la “Buena Mano” donde Cristina Goyeneche se embarcará en su propia aventura intentando cumplir la misma idea.

Sí, es verdad, me revelé un poco. Después del “Efecto Receta Nº100” mi voluntad se debilitó. Varios hechos contribuyeron. De partida, el viernes me cortaron la luz y todo lo que tenía previsto hacer requería electricidad….mal.

El viernes cociné poco, el sábado nada y ayer domingo sólo una sopa para el pic nic. Continúa el boicot. Lo bueno del receso es que el refri pudo vaciarse. Pero dado el nuevo escenario, estimados, quedan abiertas las puertas de mi casa para cuando quieran venir a comer. Sólo llamen antes.

Ayer sábado, después de una dura mañana de trabajo y toda la tarde paseando niños, vino la hora de té, comida que quería “sazonar” con alguna variedad de huevos. Las miradas intensas y los comentarios “buena onda” me llevaron a cerrar el libro por un día y, es más, esconderlo un poco. La prudencia indicaba que la comida tenía que ser común y corriente: pan tostado (al menos se siguen comiendo el que hago), jamón, mantequilla y leche!! Punto Final.

El Domingo tuvimos paseo de curso del Jose de 8 de la mañana hasta 7 de la tarde en los bosques de Caleu, imposible hacer mucho. De todas formas me levanté temprano a preparar este Potage Saint Germain para llevar en un termo, pues todo indicaba que haría frío y una sopa reponedora estaría increíble. Igual la hice con susto ya que mi maestra sugiere tomarla muy caliente y no tenía idea cómo se comportaría el termo. De todas formas, precavidamente, dejé un poco de sopa en casa por si no lograba probarla tal cómo debía ser.

Primero las advertencias -ya que la receta es muy simple y realmente deliciosa- La Señora Lucía anuncia que se trata de un plato de verano ya que es cuando las arvejas están más tiernas y dulces. No tengo más que decir que tiene toda la razón. Lamentablemente, ya he preparado casi todas las sopas y no quería desaprovechar mi oportunidad de algo nuevo. De todas formas ella aclara que se puede hacer con arvejas congeladas (confieso que he pecado) sumándole algunas hojas de menta, y así fue.

Aquí vamos, Se corta en tiras muy delgadas el corazón de una lechuga española o milanesa y, junto con lar arvejas, se agregan a una olla que ya tenga 125 grs de mantequilla derretida. Se cocina lentamente por 10 minutos y luego se le agrega solamente sal y dos cubos de azúcar. Luego se cubre todo con las 4 tazas de caldo de pollo y se cocina hasta que las arvejas estén tiernas, lo cual ocurre muy rápido. Se muele, cuela y voilá!

Con la menta queda demasiado deliciosa y, una vez más, hice una parte sin colar, ya que encuentro que queda con más sustancia, pero claro, no es tan elegante.

La historia siguió así. Cerré mal el termo, lo cual descubrimos al bajarnos después de recorrer 10 kilómetros de camino pedregoso, encumbrado, lleno de obstáculos. El enchastre de la mochila fue mayúsculo, pero algo quedó. Después de dos horas de caminata cerro arriba en medio de tímidos copos de nieve y un frío de aquellos, mi esposo me esperaba en la cumbre con la sopa. Estaba deliciosa, humeante, sabrosa y aromática. Definitivamente reponedora. Pero claro, me olvidé que decir que batiera el termo antes. Al rato lo veo poniéndole agua mineral (helada!) para disolver lo que había quedado en el fondo, y al rato después, vaciando por completo el termo en los matorrales. Pero que haces con mi potage!!!! alcancé a gritar. Es que ya no sirve!, pero cómo, si la alternativa era botarlo, entonces me lo comía yo feliz…

Pero ya no había nada que hacer. Me estoy volviendo una incomprendida. Me quedé callada y recordé que me quedaba un resto en casa el cual disfrute SOLA y lentamente, junto a una cerveza, mientras todo el resto hacía sus cosas de fin de día. De postre, suspiro limeño, ya me queda sólo una copa, finalmente lo terminaré sola.

UPDATE: Mucho se rieron de mis sandwich. A cada uno le hice lo que que quería e, incluso, al Pato le hice uno aderezado con mostaza por si empezaba a suavizarse con esto de la comida más gourmet. Pensaba quedarme callada con los míos, que hice de queso crema, salmón ahumado y ciboullete, una de las opciones que da mi maestra para estas ocasiones. También el de queso crema y pepinillos. Lamentablemente me vieron mientras los hacía, por lo que las bromas cerro arriba aparecieron de vez en cuando. Y pese que aquí en tierra firme mi queque de frutos secos fue mirado en menos, más cerca de las nubes, con un grupo de mamás muertas de frío, café en mano, lo hicimos desaparecer!