¿Somos los cuentos que nos contamos?

En cada momento está el sí mismo que experimenta el cuento y el que está actuando como personaje


Todos los días nos contamos cuentos sobre nosotros mismos desde pensar o decir: yo soy…, yo hago…, yo quiero….., yo me veo…., yo necesito…, yo estoy…

Vittorio Guidano plantea que adaptamos nuestra historia de vida manteniendo la continuidad, este proceso tiene dos experiencias simultáneas del sí mismo, el sí mismo como narrador y el sí mismo como personaje o protagonista. El primero se cuenta o narra en ese momento y el segundo es como uno se siente, la experiencia de ser.

No siempre están correlacionados pero si en cada momento está el sí mismo que experimenta el cuento y el que está actuando como personaje. Las posibles discrepancias que aparecen entre lo que hacemos y lo que sentimos, o sea entre estos dos sí mismos producen que más reordenemos nuestra historia. Esta tensión esencial dada por las discrepancias nos empuja hacia una integración mayor que nos dé cuenta de esta continuidad y de miles de posibilidades más en la narración de nuestra historia.

Cada día tenemos que reordenar nuestra historia integrando lo que paso hoy, ayer buscando la verdad narrativa o verdad contada, no la verdad objetiva , una coherencia entre lo interno y lo externo, una coherencia entre como me siento y como me veo, entre el sí mismo narrador y el personaje. Esta coherencia en mi historia se busca a partir de la discrepancia entre el sí mismo que cuenta y el sí mismo que se ve como personaje, nace de la diferencia entre sentirse y verse y permite poder reorganizar una y otra vez.

Para hacer esta distinción entre si mismo narrador y si mismo protagonista, es importante observar lo que hacemos y lo que decimos y nos decimos de lo que hacemos, cuáles son los cuentos que nos contamos. Lo interesante, quizás, no es saber qué cuentos nos contamos sino cómo nos contamos el cuento de nosotros mismos, si nos aporta o nos invalida, creo mejor contarnos historias que nos aporten y nos permitan aprender y construirnos con mayor integración.

Narrando y reorganizando nuestra historia construimos quiénes somos, quiénes no somos, cómo somos, cómo no somos y lo hacemos y sin darnos cuenta somos los cuentos que nos contamos acerca de nosotros mismos en relación a como actuamos.

La posibilidad infinita de formar nuestra verdad narrativa nos da la oportunidad de ser quien queramos ser en coherencia con lo que hacemos y de hacer lo que queramos hacer en coherencia a ser.

Por Cecilia Chuaqui, Licenciada en arte, Psicóloga (e) y Arte-Terapeuta del Centro de Terapias Creativas