Una sociedad decente

La legislación de las parejas homosexuales en Argentina.

(cc) Flickr.com/Assassin de la police

Actualmente estamos en un debate social en Argentina. Un debate que para mi no debería existir, un debate que nos lleva a las épocas coloniales porque realmente me sorprende que siendo 2010 estemos planteándonos cosas tan retrogradas. Hace un par de días atrás la ley para la aprobación del matrimonio gay pasó a senadores, básicamente significa que está a un paso de ser realidad, aunque realmente es un paso inmenso.

Yo soy heterosexual, pero tengo muchísimos amigos homosexuales. No sólo tienen que soportar las caras feas que les ponen cuando van de la mano con sus parejas por la calle, también tienen que defenderse ante la familia e intentar dar explicaciones de su “condición” y como si eso fuera poco la ley los considera diferentes y con derechos distintos al groso de la población.

Porque es así de simple, si uno tiene obra social y quiere cubrir a su pareja como familia no puede, porque si uno muere y deja como beneficiario de la herencia a su pareja la familia se puede oponer, porque no pueden adoptar un hijo como pareja y darle todo el cariño que se necesita para crecer feliz y protegido.

¿Desde cuándo el amor se piensa por los genitales? ¿Acaso el amor no es el sentimiento más puro y lindo que un ser humano pueda sentir? Con la cantidad de información, libertades, drogas y rock ‘n roll que experimentamos diariamente, ¿Cómo puede ser que algunos aún planteen la homosexualidad como una enfermedad?

Mi voto es a favor de la igualdad. Entre géneros, entre heteros y homos, entre blancos y negros. Somos todos humanos, debemos hacer respetar nuestros derechos y también respetar los del prójimo. Como dijo alguna vez Zapatero sobre la aprobación de la ley del matrimonio homosexual en España: “Un país más decente, porque una sociedad decente es aquella que no humilla a sus miembros”.