Vigorexia: La obsesión por los músculos

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¿Se han fijado en los brazos ultra tonificados de Madonna? Tiene unos músculos y venas gruesas sobresaliendo de su piel, es horrible. Las malas lenguas culpan de esto a la obsesión por el ejercicio más conocida como vigorexia. El nombre científico es dismorfia muscular y se trata de un trastorno alimenticio caracterizado por la presencia de una preocupación obsesiva por el físico y una distorsión del esquema corporal.

Es buenísimo tener una vida sana, donde el deporte y la correcta alimentación sean puntos fundamentales, sin embargo, como todos saben los extremos son bastante problemáticos. Ya que generalmente la obsesión por tonificar los músculos del cuerpo puede llevar al afectado a tomar anabólicos, los que sumados a una alimentación extremadamente rica en proteínas y carbohidratos y el bajo o prácticamente nulo consumo de lípidos te darán como resultado un exquisito cóctel de taquicardias, mareos, dolor de cabeza, cambios bruscos de ánimo e incluso convulsiones.

Según Madonna todo lo hace para poder sobrellevar la presión y desgaste físico de sus presentaciones en vivo. Pero esta celebridad no es la única que ama las pesas. Por otro lado tenemos a la carismática Sarah Jessica Parker, la protagonista de Sex and the City cada día está más delgada y musculosa, realmente sus brazos se están pareciendo a los de la intérprete de “Like A Virgin”. Según Dailymail.co.uk la actriz ha bajado dos tallas en un par de meses. Pero Parker se defiende declarando que su contextura es delgada y le cuesta mucho subir de peso, además asegura que come bastante.

La vigorexia se manifiesta con mayor frecuencia entre hombres, sin embargo, lentamente las mujeres están cultivando este estilo de vida con decenas de horas semanales en el gimnasio y alimentación precaria. El problema es que estas actividades realizadas en exceso pueden causar la baja de la autoestima del afectado y más serio aún es que debido a la falta de sangre que llega al corazón se podría producir una atrofia del músculo cardíaco que lleva a la muerte.