Odio el frío

Conz

Llega esta época del año y me quiero meter en una cueva bien profunda y no salir hasta que cambie la estación. Realmente lo odio.

Ustedes en este momento se deben estar preguntando quien soy yo que vengo a protestar sobre una estación, ¿no?

Perdón, no tuve tiempo de presentarme. Yo soy Conz, tengo 26 años (por muy poco tiempo, pero no hablemos de eso que me deprimo un poquitín) soy la madre adoptiva de Vicente un gato callejero de un año que ama destrozar todo lo que ve. Trabajo en una agencia de publicidad y convivo con los especímenes que este tipo de rubro atrae.

Hace ocho años que vivo en Buenos Aires, aunque haya nacido acá, a veces me siento como una total turista dentro de mi propia ciudad. Soy adicta a las zapatillas y tengo suficiente calzado como para usar uno por día durante todo un año sin repetir (está claro que tengo problemitas, no hace falta que me lo hagan notar).

En este momento me peleo con mi banco porque decidieron debitarme dos veces de mi cuenta el pago de la tarjeta de crédito. No sé como hicieron porque ya estoy en números negativos, pero vieron como son, siempre logran sacarnos un poco más de dinero.

Tema amor es un tópico complicado en mi vida actual. El hombre por el cual estaba perdidamente enamorada decidió irse a vivir a Estados Unidos por un súper trabajo que le ofrecieron. Yo estaba en sus planes, pensamos todo junto, soñamos, nos reímos y nos peleamos. El día que se fue decidió que en realidad no era buena idea que yo me fuera para allá con él.

Descreí de los hombres por un par de meses, pero todas sabemos que no podemos sin ellos. Por suerte encontré a alguien que me hace reír mucho y hace los mejores mimos del planeta. Pero claro, hay un dicho acá que dice “cuando uno se quema con leche, ve una vaca y sale corriendo” y es un poco lo que me pasa ahora. Voy caminando en puntas de pie, intentando no afianzarme mucho.

Bueno basta, ya habrá tiempo para contarles bien, no quiero abrumarlos desde el vamos. Es que cuando me dan un poco de espacio no paro de hablar.

En fin, esta soy yo, una tween que se niega a crecer aunque vive sola sin saber cocinar ni lavar. Algo así como una vida un metro fuera de lo común o como me gusta llamarlo a mí: “Fragmentos recortados de una vida no tan normal”.