Hagámonos cargo de lo que decimos

El lenguaje va mucho más allá de las palabras

Cuando hablamos, ya sea intercambiar ideas, discutir, informar, utilizamos el lenguaje en todas sus áreas desde: qué decimos, como lo decimos, a quién lo decimos y para qué lo decimos. Lo interesante es fijarse y decodificamos el significado de lo que se está diciendo, generalmente nos quedamos en la descripción concreta de lo que se dice y no apreciamos el subtexto, por decirlo así, que hay debajo de la información que se nos entrega. Por ejemplo “si estamos en una discusión y nuestra pareja nos dice: “Es que tu eres siempre así, no me dejas hacer lo que yo quiero porque te enojas, siempre hacemos lo que tú quieres”.

Desde esta frase podemos, de manera superficial, analizar la posición de las dos personas que están involucradas en la discusión. En primer lugar deducimos que él se siente atrapado, “no me dejas” y siente que el “problema es una constante al repetir la palabra “siempre”, el subtexto además nos indica que existe una dependencia de él con el enojo de ella “te enojas y por eso yo hago lo que tú quieres”. Él se pone en la situación de “víctima” y a ella la pone como “victimario”, él le entrega poder ella ya que cede a la presión y no busca un consenso. Entonces lo común es que el conflicto aumente y el otro responda con el mismo argumento “es que tú….”, el punto es que para solucionar el conflicto hay que ir más allá de lo que se percibe en el discurso a simple vista. Lo interesante es ver en qué lugar se pone él, que no lo dejan hacer lo que quiere ¿no tiene voluntad?, depende del enojo ¿cede ante los chantajes? , las explicaciones pueden ser múltiples, lo que hay que observar es que él en esa posición le está dando autoridad a ella para que decida que hacer, a pesar de estar reclamando, se pone en una posición de menor autoridad frente a los deseos de ella. Estas posiciones todos las experimentamos en nuestras relaciones y son movibles, lo importante es ser responsable y consciente que lo que me “hace” el otro, yo lo permito. ¿Qué hago para permitirlo? , ¿Para qué lo hago?

En el caso del ejemplo quizás a él le cuesta tomar decisiones prefiere que las tome ella, o se siente inseguro ante el enojo de ella. Pueden existir millones de explicaciones. Lo que ayuda al dialogar con el otro es ser responsable de mis quejas, de lo que dijo, de cómo lo digo. Si cada miembro del la familia, pareja, o miembro del grupo de relación se hiciera cargo de lo que dice y lo que hace claramente las discusiones serian más constructivas y los conflictos disminuirían. Lo más fácil es poner el juicio en el otro y evitar la responsabilidad. En cualquier relación, sea cual sea, por el hecho de influir en el otro somos responsables de esa dinámica.

En la relaciones humanas está presente siempre el poder la idea es que este poder no sea ejercido por la misma persona, sino que sea repartido igualitariamente en las distintas situaciones facilitando el consenso, cuando el poder se centra en un miembro las posiciones se rigidizan estando alguien por sobre y otro por debajo ¿a quién le gusta sentirse la mayor parte del tiempo por debajo o por sobre?…si esto pasa hagámonos cargo.

Por Cecilia Chuaqui, Arte-Terapeuta del Centro de Terapias Creativas