Revistas gringas

El romanticismo del papel.

Mi tía siempre juntó, desde que tengo memoria, la revista Good Housekeeping, que es la versión original de la BuenHogar que venden acá. Era increíble llegar a una casa donde, en la mesita del café, estaba lleno de revistas que no había leído. Al principio yo sólo las hojeaba, porque estaban en inglés y me daba una lata negra leerlas. Además, los temas no me interesaban mucho. Qué me iba a importar una señora que preguntaba cómo dejar el pavo de “acción de gracias” más dorado, o la terrible historia de una pobre mujer que había batallado toda su vida por la tuición de sus hijos. Nada. Yo miraba las fotos, la publicidad, eso sí era choro, sobre todo de comida, donde mostraban productos jamás vistos en supermercados chilenos que hacían que cualquier cosa fuera un banquete. Estoy hablando del tiempo en que el Líder no existía y la importación de cosas llegaba con suerte hasta la salsa de soya Kikoman.

Pero con los años empecé a meterme un poco más en los artículos, leía los cortitos de una página, veía las recetas, aprovechaba los consejos de belleza y así, de a poquito, empecé a disfrutar mucho más la revista. Una vez le dije a mi tía: “tía, ¿tú me darías estas revistas para que yo las recorte?” A ella casi se le cayó el pelo de espanto. En ese momento no la entendí, para qué tenia cientos de revistas, algunas de quizás qué año (onda 60’s) y ahí todas juntando polvo para nada. Habiendo tantas fotos y cosas lindas que recortar… en fin.

Tiempo después pedí de regalo de pascua, por varios años, subscripciones a revistas. Pasé por la Conozca más y por la Buen Hogar (obviamente con las ganas de la Good Housekeeping) pero cuando empecé a tener mi platita, decidí subscribirme a la Marie Claire, que es de la misma editorial que la Good Housekeeping, Hearst. La elegí porque 1 – era baratísima, la suscripción con envío y todo me salió 50 dólares, por dos años y 2 – porque la portada se veía entrete. Nada más que eso, pero piensen que 50 dólares son como 27 lucas, y son 24 números, es decir $1.100 por la grossa revista desde USA… ¡increíble!

Al principio la hojeaba igual que la Good Housekeeping, pero con los números que fueron llegando me di cuenta que tenía ene secciones que se convirtieron en favoritas, como por ejemplo la sección de alguna chiquilla que cuenta de su amigo con ventaja del fin de semana, o el guapo soltero que conoció en la cafetería que terminó siendo un looser, etc. Hay otra sección que es más seria y habla de mujeres en el mundo, realidades muy distintas, he hablado en dos post anteriores de eso, como el caso de la Geisha occidental y el de las mujeres de Mauritania. En fin, tiene ene cosas choras, como que cada número destacan el estilo de alguna famosilla o en dos páginas entrevistan a puras mujeres de alguna ciudad para que ellas cuenten que es lo que mas les gusta de ellas. Son cosas así de simples mezcladas con temas a veces crudos pero reales, con moda y con mucha pero mucha publicidad gringa, recomendaciones de libros, de películas y música, etc… no me canso de enumerar las cosas que disfruto con Marie.

Es una de mis mejores compras y este año se vence mi suscripción. Aún no sé si voy a renovarla o debería probar otra. Me tinca harto tener la Good Housekeeping para mí y ver porqué mi tía era tan fanática. Quizás ha llegado mi momento. O quizás soy más una chica Marie Claire… tengo algunos meses para decidirme.

A todo esto, jamás se me ocurriría recortar mis Marie Claire… Ahora entiendo.

Dedicado a mi tía, con mucho cariño.