Parir en Casa

Cada vez más mujeres optan por dar a luz en la intimidad del hogar. Nueva columna de María Gracia Subercaseaux

Cambiar el pabellón de un hospital por la intimidad del hogar para dar a luz es una práctica bastante extendida en Europa. En Holanda representan el 40% del total de los nacimientos mientras que en Chile podríamos decir que es una tendencia que va en aumento día a día. Esta práctica, por cierto, tiene un sin fin de detractores y todavía muchísimas personas consideran a las mujeres que lo deciden como extravagantes, bichos raros o profundamente inconscientes. No obstante otras optan por reducir el intervencionismo y convertirse en las verdaderas protagonistas.

Hay ciertos requisitos fundamentales para poder realizarlo. Debe ser un embarazo de bajo riesgo, que no haya sufrido complicaciones, que haya pasado todos los controles prenatales, que la mujer esté sana, que el hospital más cercano esté máximo a 30 minutos y lo principal, que esté segura de la decisión de parir en casa.

Hace pocos días una muy querida amiga tuvo a su primer hijo, una hermosa niña, en la comodidad e intimidad de su casa, acompañada del marido y una matrona que la había preparado durante el embarazo. Nos contaba cuando pudimos verla, porque las primeras semanas prohibió visita alguna, que estuvo muy tranquila cuando empezaron las contracciones, con los dolores pertinentes, pero calma, solo hubo un momento en que se sintió nerviosa y dudó en si esa, parto natural, era realmente la forma por la cual su guagua quería venir al mundo.

No puedo dejar de decir lo mucho que me sorprende la valentía de mi amiga y la gran admiración que me provoca una persona que pueda, además de confiar tan férreamente en su persona, soportar estoicamente tan espantoso dolor. Y lo digo con conocimiento de causa por mi experiencia como madre.

Recuerdo como si fuera ayer mis embarazos y partos, soy la mujer más feliz del universo con mis hijos, sin embargo también puedo oír con bastante claridad mis gritos llamando al concha de… del anestesista que no se apersonaba junto a mí cuando más lo necesitaba. Luego de angustiosos chillidos me informaron que recién había ocurrido un accidente en la Av. Kennedy y que entraban varios jóvenes en muy mal estado, por los cuales por supuesto sentí una pena enorme, pero mucha más lástima me daba mi persona que moría de dolor.

Si es verdad que alguien dijo “Parirás con dolor” me lo dijo a mí.

Tengo trabajos de parto duros, de diecisiete horas con contracciones cada un minuto desde muy temprano empezado aquel proceso y no me dilato nunca. Me tienen que inyectar oxitocina y con mi segundo hijo me metieron una especie de crochet gigante para romperme la bolsa y así la cabeza de la criatura presionara mis huesos y estos se abrieran haciendo el espacio necesario para que pudiera pasar.

No sé si tendré el umbral del dolor muy bajo o si seré muy cobarde, pero lo único que recuerdo de esa intervención son las nauseas y el desvanecimiento posterior, tanto así que me tuvieron que inyectar morfina para poder resistir aquel tormento (confieso que fue lejos el mejor momento de la noche, mi hijo nació en la mañana). Fui cayendo lentamente hacia el centro de la tierra, era como si me fuera hundiendo en la vida y así mismo se iban alejando las personas, los ruidos y los dolores. Los veía a todos a lontananza y las dolencias desaparecieron. Gracias a la rotura de la bolsa de agua y a las inyecciones de oxitocina logré dilatarme y mi hijo nació sano y maravilloso.

La única conclusión que logro sacar, más allá del riesgo que puede implicar el no estar en un hospital ante posibles complicaciones o de si estoy de acuerdo o no, es que en caso de querer parir en casa, existe esta alternativa y que a muchas mujeres les ha dado excelente resultados y lo otro es que evidentemente es para algunas, las más valientes y concentradas.

* Datos en Chile:
Pascale Pagola, es matrona de clínicas que ha llevado a una “humanización del parto” y a devolverle el poder a la mujer en ese momento. Contacto: [email protected]

Marta Ocampo, es matrona que acompaña partos en la casa, luego de años de trabajo en hospitales y clínicas, dice que es impresionante como las mujeres han olvidado parir, que no saben en qué posiciones ponerse o pujar. Contacto: [email protected] www.daraluz.cl