Terremoto en Chile: Una experiencia aterradora

Este fin de semana fuimos testigos de un acontecimiento que no ocurría hace 25 años. Muchas familias chilenas sufren la pérdida de sus familiares, de sus hogares, a ellos enviamos mucho cariño y fuerza. Cada uno tiene su historia personal de cómo vivió este terremoto de 8,8º en la escala de Richter unos más o menos dramática, esta es la mía.

Era viernes 26 de enero del 2010, después del trabajo me junté con unas amigas a relajarnos tomando un par de cervezas. Estábamos en un local de Providencia arreglando nuestras vidas y el mundo. Unas horas más tarde llegaron más y más amigos, éramos cerca de 12 personas.

Sin más pagamos una enorme cuenta y uno de nosotros nos invitó a todos a su departamento para celebrar por su nuevo hogar. Se sumó más gente, entre ellos mi pareja. Estábamos todos muy contentos bailando salsa, hablando, discutiendo, bebiendo ron, etc. Cuando comenzamos a sentir un temblor.

Era el piso 6, el movimiento se mantenía y aumentaba su magnitud, mi pareja me agarró de un brazo y salimos del departamento. Ya en el pasillo buscó la escalera de emergencia, la encontramos pero no podíamos bajar porque el edificio se movía como una jalea. Nos quedamos abrazados en el dintel de la puerta procurando que no se cerrara. Una niña de cerca de 14 años venía bajando sola y muy asustada del piso superior, la invitamos a quedarse con nosotros hasta que el movimiento terminara y aceptó.

¡Vieran como se movía ese lugar! Les juro que cuando se cortó la luz me sentí en Infierno en la Torre, película de 1974, protagonizada por Steve McQueen y Paul Newman. Fue horrible, la gente gritaba, y corría por los pasillos, mis amigas lloraban y gritaban, pero los tres que estábamos en la puerta de la escalera de emergencia nos mantuvimos calmos y bien abrazados. Cuando el movimiento cesó, comenzamos a gritar para que la gente bajara, nadie veía nada, con los celulares se conseguía un poco de luz para tomar las escaleras.

Esperamos que todas las personas del piso salieran y fue nuestro turno. Cuando llegamos abajo el polvo en suspensión era espeso y asfixiante. Nos topamos con una mujer entre la nube de tierra, intentamos sacarla pero estaba en shock y quería volver a su depto. para buscar un chaleco le ofrecimos uno pero parecía loca no nos tomó en cuenta y desapareció entre las tinieblas.

Cuando salimos centenares de personas deambulaban por pleno centro la mayoría en piyamas, estábamos en el barrio Brasil. A mi lado un hombre de cerca de 45 años con los ojos abiertos no pestañaba, lo miré y me di cuenta que estaba en sock. Le hablé e intenté explicar que ya había terminado, cuando le dije que se relajara el tipo me miró y se desmayó. Lo acomodamos bien en el suelo, e intentamos hacerlo volver, luego de unos minutos despertó y se aferró a su suegra que lo cuidaba como un niño.

Con mi pareja caminamos unos metros y nos encontramos una mujer que estaba vestida sólo con una camisa de dormir y en sus brazos tenía su pequeño bebé de un par de meses. Le preguntamos cómo estaba y nos dijo que un poco asustada pero bien. Era colombiana y lo único que le importaba era su pequeño. Cuando fui a mirar a su hijo me di cuenta que la mujer tenía los pies descalzos. Inmediatamente le pasé mis hawaianas. Después me retaron por eso y por quedar sin zapatos, pero fue una reacción innata y ella lo agradeció así que estaba bien hecho.

Nos habíamos perdido de nuestros amigos, los teléfonos no funcionaban el caos era grande. Comenzamos a caminar hacia la plaza Brasil, veíamos casas y edificios medios destruidos, escombros en la mitad de las calles, automovilistas vueltos locos que seguramente quería ver a sus familias, pero estaban dispuestos a atropellar a todo el mundo para lograrlo ¡Una locura!

Me sorprendió ver tantas mujeres con bebés muy pequeños en sus brazos ¿En cuánto está la tasa de natalidad en Chile?

Finalmente, no reunimos con algunos de nuestros amigos que nos contaron que la otra mitad del grupo se subió al auto y arrancaron al barrio de su niñez a ver a sus familias. Nosotros hicimos lo mismo.

¿Y tú cómo lo viviste?