Mi primer día de clases

(cc) * Iris Laguna *

El lunes comienza oficialmente el año escolar 2010, para algunos es terrible, para otros genial porque verán a sus amigos o porque las vacaciones se hicieron eternas en algún minuto. A mí no me afecta para nada, porque ya terminé el colegio y la universidad, pero igual esta fecha me trae recuerdos. La verdad es que tengo mucho más presente mi primer día de universidad que de colegio, claro fue hace menos tiempo, pero también porque ser universitaria es la mejor época que hay.

Les voy a dar algunos consejos para sobrevivir al primer día de “U”:

  1. No importa ser nueva: estás con 90 compañeros que también son de primero. Era muy divertido encontrarte con gente que estaba en tus ramos, te ponías a conversar del profe, no había mucho más tema que eso así que a veces se producían silencios incómodos y sólo atinabas a rellenarlos tomando de la lata de bebidas de la única máquina que conocías. Lo peor es que te enorgullecía de tu mínimo conocimiento, “ah sí, yo sé dónde está la máquina de Coca Cola”, decías.
  2. Busca los baños antes de conocer la famosa máquina: la conversación funcionaba hasta que tu vejiga no daba más de líquido y necesitabas ir con urgencia al baño, pero no sabías dónde podía haber uno en ese tremendo campus y tu compañero de conversación menos (si no conocía el lugar de las bebidas cómo iba a conocer el baño). Después de 20 minutos encontrabas uno (el más lejos) y al otro día te dabas cuenta que estabas al lado de uno.
  3. Revisa tu horario de clases: es terrible llegar tarde a la primera clase de tu vida universitaria y más si es por culpa del baño alejado. Todos se dan vuelta a mirar quién entró e interrumpió el discurso sobre responsabilidad y puntualidad del profesor. Encima le dices en “voz baja” al grupo que entró contigo tarde (los mismos de la coca cola) que sabías que la clase empezaba a esa hora y el profesor vuelve a retarte, eso te marca para el resto del semestre en ese ramo.
  4. Asegúrate de ver cuál es tu sala: entrar tarde es una cosa, pero equivocarte de curso se sale de todos los posibles malos momentos que puedes experimentar en un día. Si tomas un electivo de cine y entras a “Escultura I” te da risa, te dices: “bueno, sólo tengo que salir de la sala sin que lo noten”, pero te das cuenta que elegiste el peor asiento: el último de la esquina del auditorio y rodeado de 60 sillas. ¿Qué haces? empiezas a escribir de Auguste Rodin, no te queda otra. Esperas a que el profesor salga para pedirle permiso a los alumnos que están sentados que por favor te dejen salir antes que llegue el escultor.
  5. Nunca salgas antes que termine una clase (no en tu primera semana): y menos si la manilla de la puerta está suelta. Qué terrible es salir antes y quedarte con la manilla en la mano. Se te viene el mundo encima y de paso el resto del curso y el profesor que te miran con cara de odio porque los dejaste encerrados. “¡¿Qué hago?!”, dices. Tratas de poner de nuevo los tornillos y nada, sigues intentando un rato más (media hora), pero no funciona. La desesperación se apodera de ti y empiezas a gritar hacia fuera por si pasa algún guardia para que abra. Hasta que un compañero se apiada de ti (odiándote también) y escribe en un papel: “Estamos encerrados, por favor abran” y lo pasas por debajo y por suerte para ti, pasa alguien y abre, justo al término de la clase.

Esos son mis consejos por ahora, ojalá les sirvan.