Vacaciones en casa

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Por primera vez en mi vida he decidido pasar las vacaciones en la casa de mis papás. Algunos proyectos me están obligando a ahorrar, así que decidí arrancarme de Santiago –donde vivo– e instalarme de planta por más de dos semanas en “la ciudad amable”, como le llamamos a la zona donde me encuentro ahora.

El recibimiento ha sido perfecto. Madre está fascinada porque tiene una excusa para irse temprano del trabajo y mis abuelos –que también viven por estos lados–, una chofer que los lleve al supermercado y a sus periódicas citas con su staff de doctores.

Ya de vuelta a mi ciudad natal (omito el nombre para no desprestigiarla), aparece el detalle que es sólo un poco aburrida, entonces hay que inventarse los panoramas… Empecé por traer harta lectura. Dejé las novelas playeras en Santiago y empaqué libros también livianitos, pero más bien didácticos que no se lean tan rapidito. Así, estoy aprendiendo –teóricamente– a restaurar muebles antiguos y a reducir mi huella de carbono.

Además, Blockbuster me ha proveído de las más diversas películas para las horas en que la flojera le gana al tomar solcito junto a la piscina.

Pero, sin duda, el mejor panorama que he encontrado hasta ahora es reunirme con mis amigas del colegio. Un grupo de siete minas de lo más heterogéneo, pero con 20 años de historia que nos une desde lo más profundo. Con ellas he celebrado cumpleaños; salido a bailar; bebido Manquehuito en caja un domingo en la noche; pedido comida china; “piscineado”; hecho daiquiris; planeado una despedida de soltera, un campamento, un paseo por el día al campo; y afrontado el término de dos importantes pololeos. Todo en 5 días. INTENSO.

De todas maneras me quedan muuuuchos días más aquí, así que necesito sugerencias. ¿Tú qué haces cuando pasas las vacaciones en tu casa?