“Nosotros” o “Tu y yo”

La diferencia entre ser pareja o tener pareja. Por Karolina Lama

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En el artículo anterior, “Relaciones de Pareja: ¿Normalidad?”, planteé la cuestión de qué es para cada uno de nosotros lo Normal o lo Objetivo. Ahí también, dejé esbozado el tema de que todos tenemos ideas o estilos distintos de dar amor y sentirnos amados. Profundizando en el tema de los estilos hay un asunto bastante fundamental del cual raramente somos concientes y es nuestra visión de mundo.

Todos los seres humanos tenemos una visión de mundo, es decir, tenemos ideas y conceptos de cómo es el ser humano, cómo son las relaciones y de cómo es el mundo. Estas explicaciones no son siempre concientes, nos comportamos o más bien vivimos en concordancia con esta forma de vernos y ver a los otros. Si creemos, por ejemplo, que el mundo es hostil y las personas son mentirosas, viviremos nuestra vida con cautela y en actitud defensiva. Por el contrario el que piensa que los hombres son buenos, se relacionara de forma confiada y relajada. Esta visión define nuestro tono emocional y, por lo tanto, nuestra forma de movernos y ser en el mundo.

En cuanto a las relaciones de pareja específicamente, podemos diferenciar dos modelos distintos. Uno es tener pareja y otro es ser pareja. Esto que parece tan simple es uno de los grandes problemas que enfrentan muchas personas en su vida en común, pues detrás de esto esta la visión de mundo de cada uno puesta en juego.

Tener pareja implica vivir la vida desde tu y yo como entidades separadas, con proyectos individuales. Estas personas comparten su vida con otro, como compañeros de un viaje en el cual el otro puede participar de las actividades y proyectos que sean de su gusto, pero no así modificar el itinerario. Viven la vida juntos, sin que eso implique un cambio en el plan de vida del otro.

Ser pareja en cambio, implica la configuración de una nueva entidad: el Nosotros. Esta creación no requiere, necesariamente, que cada uno abandone su identidad ni sus planes, sino que los pone al servicio de una vida en común, donde las decisiones, proyectos y sueños individuales pasan a un segundo plano en pos de esta nueva realidad. Ahora los sueños y proyectos son de a dos, se proyectan de a dos, se negocian, discuten y se da espacio para que cada individuo pueda desarrollarse y ser feliz dentro del terreno de este Nosotros.

Importante es decir que ningún modelo descrito aquí es mejor ni peor que el otro, son sólo distintos. No hay juicio de valor al respecto. El problema es que dos personas con visiones de mundo diametralmente opuestas tendrán muchas dificultades para relacionarse, sobre todo porque esto no es algo que tengamos presente cuando nos enamoramos. Se revelará con el tiempo, por ejemplo, que si uno tenia la idea de tener pareja empezara a sentirse ahogado(a) y coartado(a) si el otro tiene internalizado el modelo ser pareja. De igual forma, éste último sentirá que el otro lo abandona constantemente o que no esta comprometido con la relación. Resultado: frustración, dolor, desilusión, diferencias irreconciliables y, en el mayor de los casos, irremontables.

Esta afirmación puede sonar fatalista y, en cierto modo lo es si estamos ya en una relación con esta discordancia. Si es así, puede ayudar de sobremanera “ver” o “hacer conciente” esta diferencia. A partir de ahí, analizar cómo nos ha (y nos esta) afectando y cómo podemos conciliar nuestra visión o modelo de pareja.

Por Karolina Lama, Directora del Centro de Terapias Creativas.