Cansancio no more

852400462a001da94ba456x350.jpg

(cc) flickr.com/face_it

Debo admitir que desde hace un tiempo el fin de semana ya no es sinónimo de descanso. El sábado y domingo aprovecho de hacer todo lo que no pude hacer durante la semana, tengo actividades, panoramas en la noche, me acuesto tarde, me despierto tarde, almuerzo mucho, tomo once, como más en la noche, etc. Veo a la familia, regaloneo a los sobrinos, me junto con amigos, uff. Al final llega el domingo en la noche y estoy molida. Entonces me deprimo pensando que voy a empezar la semana así de cansada.

Seguro muchas personas se sienten identificadas con esto que les cuento. Leí recientemente un artículo en la Revista Ya del martes recién pasado que disfruté mucho ya que habla exactamente de esto mismo, de cómo la rutina de todos los días te lleva a desear con desesperación un tiempo de descanso profundo que no llega nunca, o al menos si uno se hace el tiempo, igual no se logra descansar completamente. ¿No les pasa que duermen y despiertan mal? Pues a mí me sucede con mucha frecuencia y culpo con rabia a mi almohada y colchón. Pero éstos no son los únicos motivos por el cual se puede dormir mal. Existen muchas rutinas que pueden adoptarse para lograr combatir el cansancio, el stress, la desagradable sensación de “estar molido”. Algunos consejos que aparecen en el artículo son los siguientes:

1. Tomarse pequeños breaks durante el día. No se trata de estar sacando la vuelta en el trabajo, pero levantarse de la silla, lavarse la cara, caminar un poco, puede ayudar bastante. Lo importante es que con pequeños cambios se puede revitalizar el cuerpo y el ánimo.
2. Mantener ambientes ordenados. No hay nada peor que ver caos y sentirse abatido.
3. Mejorar lo que comemos. Disminuir el alcohol y la cafeína (sí, Coca-Cola Light también), eliminar el tabaco, consumir más alimentos naturales en vez de procesados, etc. Los consejos sobre cómo alimentarse mejor todos los conocen, pero pocos los aplican.
4. Aprender a dormir mejor. Esto para mí es lejos lo más importante, ya que para que funcionemos bien durante el día es vital poder descansar durante la noche. Es un poco difícil adoptar costumbres para lograr un mejor descanso nocturno, pero el beneficio es gratificante. La idea es que la hora de sueño se transforme en un ritual, es decir, intentar dormirse siempre a la misma hora, apagar todos los estímulos externos, por ejemplo la televisión y el celular, no dormir con calor ni con frío (se recomienda una temperatura promedio de 18º), no saltarse la comida, pero comer liviano y temprano y ojalá no tomar alcohol (aunque cueste creerlo, una copita de vino no ayuda a dormir mejor), no llevarse los problemas a la cama y no estar echado en la cama durante horas antes de dormir.
5. Eliminar las exigencias autoimpuestas. Entre el trabajo, la familia, el deporte, las actividades extraprogramáticas, uno intenta ocupar las 16 horas despierto con distintas cosas que terminar por agotarnos. Hay que hacer un análisis personal y ver si es realmente necesario hacer todo lo que uno hace y si el aporte es significativo. A veces hacer una cosa menos diaria puede significar menos angustia por cumplir, más tiempo para tener la mente en blanco y lograr desprenderse de la rutina diaria.

Todos estamos cansados, pero también podemos hacer cosas por sentirnos mejor, lo difícil está en cambiar nuestra manera de vivir y vencer la inercia. Culpamos a tantas cosas por la sensación desagradable de agotamiento acumulado, pero podemos combatirla con herramientas simples. Sólo hay que hacerlo. ¡Que increíble sería si todos pudiésemos descansar mejor!