Gordas y bellas

En la lucha eterna de las mujeres por ser más delgadas y tener el cuerpo de las escuálidas modelos y actrices que se ven diariamente, aquí una noticia escalofriante.

En la lucha eterna de las mujeres por ser más delgadas y tener el cuerpo de las escuálidas modelos y actrices que se ven diariamente, me encontré con un artículo en la revista Marie Claire del mes de octubre que me dejó atónita.

Es cierto que muchas mujeres quieren ser más flacas, pero existen lugares en el mundo donde la lucha es al revés. En Mauritania, las niñas al llegar a la edad de la pubertad son llevadas por tres meses a un estilo de “summer camps”, llamados leblouh, pero con el sólo propósito de engordar. ¡SI, ENGORDAR! Y no sólo unos kilos, sino que llegar a ser obesas, y así, ser lindas y dignas para conseguir un buen marido, ¡plop!

Mauritania es un país que se ubica en el noroeste de África y uno de los pocos en donde las costumbres nómades son más comunes que las sedentarias. Hace varios siglos atrás, las tribus nómades musulmanas acostumbraban a darle especial énfasis a una mujer grande ya que el hecho de que una mujer fuera gorda era directo reflejo de la riqueza de su marido, que supuestamente debía tener una buena fortuna para mantener a su señora bien alimentada. ¡Mientras más gordita, mejor!

Con el pasar de los años la práctica de los leblouh no ha perdido fama. En estos campos, las niñas, de 7 a 12 años, son obligadas a consumir diariamente entre 14 mil y 16 mil calorías, algo así como 9 veces más calorías de lo que deberían consumir esa edad. Para lograr las 14 mil calorías, su dieta consiste en grandes cantidades (alrededor de 5 litros) de leche de cabra y aceitosas bolitas de cuscús con maní y dátiles de 300 calorías cada una (de las cuales comen alrededor de 40 diarias). Si las niñas se niegan a comer, existe una “engordadora” que las vigila con una vara en mano para castigarlas si no se comen todo. Y si vomitan, ni menciono el castigo. Además deben dormir varias horas al día o al menos estar echadas, para no crear masa muscular. Esto parecerá una tortura, pero para los adultos es asegurarles el futuro. Las engordadoras ganan dinero por cada niña que logra el peso deseado y mientras más estrías desarrollan, mayor será la comisión.

En el caso de que a una niña le cueste engordar (las que acá son siempre muy envidiadas porque comen de todo y no suben ni un kilo) pueden recurrir al mercado negro y al consumo de pastillas parecidas a las que les dan a los pollos, hormonas que dañan físicamente el cuerpo y que incluso pueden llevar a la muerte. Pero están dispuestas a correr este riesgo y a sacrificar su salud ya que no quieren ser rechazadas. El deseo de casarse bien es un deseo mundialmente apetecido y a ningún hombre en Mauritania le gusta un saco de huesos (saco de huesos entiéndase como una mujer que para nosotros podría ser hasta un poco rellenita). En vez de eso, gozan con una mujer grande para satisfacer sus placeres. Esta sociedad considera que una mujer sólo debe ser una máquina de hijos y una superficie blandita y suave para su marido, por lo que la obesidad no les afecta en su desempeño adecuado.

Algunas adolescentes sienten que ser gordas les impedirá llevar una vida sana, pero son pocas. De todas formas, al ver imágenes del mundo occidental encuentran absurdo que existan cosas como la liposucción o la anorexia, se ríen al escuchar que una mujer deliberadamente quiera sacar la grasa de su cuerpo. Pero imagínense que difícil debe ser cambiar el concepto de belleza, si te han convencido desde la cuna que ser gorda es ser linda y de qué las estrías en tus brazos son lo más bello y sexy que puedes tener.

Da qué pensar, ¿no creen? ¡Al menos nosotras podemos elegir! No estoy de acuerdo con inventar cuerpos inverosímiles para vender moda, pero ambos extremos son dañinos. Qué curioso que dependamos tanto del concepto de belleza de la sociedad en donde vivamos para saber si somos lindas o no.