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#NiUnaMenos, el llamado en redes sociales que pide un alto a los feminicidios

Este 19 de octubre se convocó a un paro nacional de mujeres en protesta por la violencia de género; 63 % de las mexicanas mayores de 15 años sufrieron algún tipo de violencia de género.

#NiUnaMenos, el llamado en redes sociales que pide un alto a los feminicidios
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Corina del Carmen
Antes de Eva

La marea que dejó el #24A, vuelve a hacer olas. A partir de ese histórico 24 de abril miles de mujeres salimos a las calles en diferentes ciudades, a lo largo y ancho del país, para exigir el cese de la violencia de género que engrosa las filas del feminicidio a un ritmo de siete vidas cada 24 horas. La forma de visibilizar y nombrar esas violencias comenzó a relatarse desde la perspectiva de las mujeres; todavía nos siguen matando, ése es un hecho que no se puede tapar con un dedo.

En redes sociales diario me encuentro con la publicación descorazonada de alguna feminista lamentándose por el feminicidio de Karen, o por Adriana, Paola, Alessa, Nadia, Regina, y así incontables nombres de mujeres, de todas las edades, profesiones, pasiones, vidas e historias con el mismo fatal desenlace.

A raíz de esto, feministas de todo el país, a través de la apropiación del espacio digital, tejen vínculos y alianzas que hilvanan un red sin nombre pero que tiene nodos y dendritas en todos los rincones de este territorio que cada día es más violento para quien nace mujer. Esta red de alianzas feministas se organiza para defender nuestras vidas, para hacer lo que las autoridades no pueden, o no quieren, garantizarnos paz y una vida sin violencia.

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La réplica del temblor que en primavera sacudió a México sucederá el próximo 25 de noviembre #25N, día que la Organización de las Naciones Unidas dedicó a la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Ese día simbólico saldremos otra vez a gritar, a exigir que se nos respete, tanto a las autoridades como a la sociedad en general.

En el marco de estas actividades, este 19 de octubre se convocó a un paro nacional de mujeres en protesta por la violencia que a diario tenemos que vivir en las calles, en nuestras casas, escuelas, centros de trabajo, lugares de entretenimiento, en fin, cualquier lugar en el que se nos ve como objetos desechables.

La violencia contra las mujeres no son los casos aislados que llegan a los medios, es una violencia que sufrimos a diario, en todos los niveles. Si bien su manifestación más extrema y cruel es el feminicidio, todas sus demás manifestaciones carcomen la vida de 63 % de las mexicanas mayores a 15 años, de acuerdo con la última encuesta hecha por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Los agresores: novios, esposos, familiares, compañeros de la escuela o trabajo, autoridades escolares o laborales, es decir, hombres de confianza para ellas o por lo menos muy cercanos a sus vidas cotidianas, no se trata de asesinos seriales, se trata del vecino, el amigo, el novio, el padre, el hijo, el jefe, el maestro, el "compa".

Hombres de todos los perfiles, funcionarios, militares y policías, pero también hombres "sensibles", artistas músicos. Por ejemplo, aquel famoso joven pianista que asesinó sin piedad a una joven que enganchó por Internet, o el reciente caso de Sabu Avilés, músico que golpeó brutalmente a su esposa, quien lo denunció en redes sociales.

Estas manifestaciones "sutiles" (no creo que haya violencia sutil, es violencia y punto) de la violencia se entretejen para crear una trampa mortal para las mujeres, cada micromachismo abona al iceberg de la violencia de género, cuya punta es los más de 36 mil feminicidios que se registraron hasta 2010 desde 1985, pero cuyo sustento estructural se encuentra en la cultura machista que forma el imaginario social alrededor de la legitimación y normalización de la violencia contra las mujeres.

Por todo esto se vuelve necesario volver a tomar las calles, una y otra vez. Las veces que sean necesarias saldremos a gritar que queremos seguir vivas y que queremos vidas sin violencia, y que cuando haya violencia debe castigarse con todas las de la ley, así como resarcir el daño a las víctimas. No nos cansaremos de gritar que cada mujer, cada niña, merece ser tratada como persona. No descansaremos hasta tener las mismas oportunidades de progresar, de sobrevivir.

Cuantas veces se necesite saldremos a las calles con pancartas que muestren nuestra rabia, pero también nuestra esperanza en ese mundo que estamos seguras que se puede construir, en el que estamos construyendo desde nosotras, para nosotras.

Es fundamental que todas, sin importar nuestras ideologías, pasiones, profesiones, historias, nos encontremos en nuestras diferencias y aportemos a este movimiento que sacude todos los estratos sociales con la exigencia de justicia y paz para todas.

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